Ir al contenido principal

Entradas

Paisajes de liminalidad

Siempre ha estado enamorado de la noche y de las luces de cálidos colores que proyectan la ciudad, construyendo una atmósfera única donde la mente parece teletransportarse a un lugar de sensaciones completamente diferentes a las sentidas durante la normalidad del día. Una alteración de la realidad que aumenta cuando a través de la lluvia y el cristal aparecen efectos ópticos propios de la intromisión de pequeños fragmentos de un mundo onírico que nos rodea constantemente, pero que solo en esos instantes se hace perceptible a los sentidos. La asfixiante jungla de cemento se convierte durante unos momentos en un laberinto extraño y melancólico, y la mente, junto a la imaginación, pierden sus limitaciones. Sin embargo en aquella ocasión algo sería diferente encontrándose tan cerca de edificios tan altos, y de tantas plantas, que por el simple hecho de intentar contarlas asomaban pequeños latigazos de vértigo. Bien es cierto que ya había llevado sus pasos entre ciudades mucho más grandes e...

Immaterium

Contempló la paz anhelada, en el contorno de su escudo, tras el filo de la espada, que custodia ahora su mundo. Con la mente iluminada, en los silencios más que mudos, destruyó la argamasa, de recuerdos que no tuvo. Sostenidos en batallas, tras heridas en sus muros, que protegen lo que callan, los jardines más oscuros. Sobre una tierra helada, jamás dada a fruto alguno, que arrasó con nuevas alas, ardientes de un sol puro. Las nacidas de la nada, tras su torso ya desnudo, ungido príncipe del mañana, en el renacer de un constructo*. *Anotación del autor: Constructo es, en psicología, cualquier entidad hipotética que se sabe que existe, pero cuya definición es difícil o controvertida. Ejemplos de constructos son la inteligencia , la personalidad y la creatividad .

Limerencia sempiterna

Te quiero decir dos palabras, muy sencillas en apariencia, siendo mucho lo que guardan, tras la mente que las piensa. Te quiero enviar la carta, que metida en una botella, lleva caricias con las que soñaba, arroparte hasta que amaneciera. Te quiero escribir lo que falta, en los mil y un poemas, que han fluído en la cascada, de los ríos de tu ausencia. Que el quererte más que a nada, grito siempre hasta que duela, a esa luna que te habla, sin que importe dónde te encuentras.

Nostalgia inmarcesible

Sé que nada es para siempre, eso es algo que aprendí muy pronto, que por mucho que no se desee, todo termina convertido en polvo. Que no ha existido rey de reyes, poseedor de un eterno trono, ni un imperio floreciente, sin contemplar sus sueños rotos. Que hasta las mismas estrellas mueren, en el vacío de lo ignoto, y es que nadie parece consciente, de que el tiempo lo destruye todo. Pero heme aquí presente, mientras pasa un año tras otro, y lo que por ti mi corazón siente, sigue pintado del mismo tono. El de los rasgos que engrandecen, tu personalidad bañada en oro, el de la pasión encendida siempre, por cómo te comen mis ojos.

La llamada de Erebus

Aquella visita le sacó repentinamente de su trance, rompiendo el sonido del timbre la tranquilidad en la que se había sumergido después de un día agotador. Dejó caer con desgana el libro sobre la cama y se encaminó hacia el pasillo, atravesando el agradable entorno creado por las luces de ambientación nocturna ya dispuestas desde no hacía mucho. Abrió la puerta maldiciéndose un segundo y medio más tarde por hacerlo con una inusitada confianza sin haber ojeado antes por la mirilla, pero se preparó enseguida para encarar de muy mala gana a quienquiera que estuviera al otro lado. Justo cuando iba a dirigir su mirada al rostro del enigmático perturbador de su paz, la luz de la zona común del edificio se desvaneció, quedándose solo frente a una silueta inmóvil y demasiado ténue como para ser reconocida. Pasaron unos incómodos y tensos segundos hasta que una voz surgiera de aquella sombra saludándolo, acción que le permitiría averiguar por fin que se trataba de su amiga, a pesar de ser un to...

La paz de los irracionalistas

Ídolos con pies de barro, mueven gente nada altruísta, hacia el mañana condenado, por la sociedad más egoísta. Con banderas de diversos trapos, nublan el juicio y la vista, de cerebros infectados, por las distintas ideologías. Siendo enemigo declarado, quien no siga la consigna, del pensar lobotomizado, de la única forma de ver la vida. Y al estar todo polarizado, perteneciendo a una u otra orilla, el pueblo fácil será ordeñado, cual bestia esclava y primitiva.

Retales de cordura

Sigue ese loco enamorado, de la mujer que no ha conocido, de ese lugar jamás visitado, y del paisaje nunca visto. Continúa siendo el lunático, que tras libros no leídos, va cual lobo obstinado, en los bosques no aprendidos. Por la lluvia acompañado, del querer que fue recíproco, cada error ocasionado, y del amor no correspondido. Un eterno fascinado, por lo que yace escondido, bajo heridas y arañazos, del valor de lo vivido.

Tiempos extraños

Cierto tipo de sueño se ha vuelto muy común en mis viajes oníricos desde hace bastante. Van y vienen por épocas, siendo cada uno de ellos diferente tanto en su conjunto como en sus detalles, pero la excepción mostrada por esa característica que comparten es la sensación de ser incapaz de encontrar el camino de vuelta en cuanto deseo volver, encontrándome perdido sin rumbo alguno. A veces, cuando me encuentro lúcido, puedo conseguir salir de la ensoñación a voluntad. En una de esas ocasiones pude notar cómo mi cuerpo dentro del sueño ascendía lentamente mientras se volvía en posición horizontal, para luego descender en esa misma postura y sentir como si volviera a mi cuerpo físico real, despertándome justo en el instante en que ese "cuerpo onírico" se fundía con el de carne y hueso que yacía plácidamente en la cama. He contemplado durante esos viajes caminos y autopistas interminables a través de campos y ciudades más allá de la imaginación. Algunos de los más fáciles de de...

Amor lúcido

Sintió pronta necesidad, de perderse en su mirada, entregándole el silencio, al compartir la misma sábana. Sobre el mar de las caricias, donde ambos son piratas, van robándose sonrisas, al colarse en sus ventanas. Van prestándose riquezas, que bien guardan en sus arcas, todas esas experiencias, de la vida acumuladas. Mientras solo ahí existen, sus dos mentes en la almohada, ponen rumbo hacia ese beso, que la isla de lujuria marca. Bajo intensa tormenta eléctrica, que a sus naves bien abraza, la energía que manifiesta, el intenso placer que alcanzan.

Caminante no hay camino

Escritor de personas reales, y otras tantas imaginarias, convertido en hacedor de llaves, de muchas puertas nunca creadas. Un navegante de mentes ajenas, como un solitario astronauta, que encuentra los mismos planetas, en universos de formas variadas. Peregrino de idénticas laderas, a través de distintas montañas, cada paisaje es independiente, pero devuelven la misma cara. De quien nunca se ha olvidado, de a quien siempre tanto extraña.

Marionetas del odio

No existe mayor desgracia, que aquel que porta el miedo, de encontrándose aún vivo, sentirse realmente muerto. Quien no controla el alma, cuando ruge un cielo negro, y la llamada de la calma, la desoye con desprecio. Cual heraldo de ignorancia, poco importa el bien ajeno, convertido en la amenaza, del lobo siempre hambriento. Conductor de una carcasa, de malvado titiritero, regurjita la oscuridad, del egoísmo más enfermo.

Crónicas de Aodren: El lado oscuro de la santidad

¿Qué podrían tener en común un brujo en constante búsqueda de sí mismo, una sacerdotisa con una carga emocional oculta debido a un potencial intuído pero inexplorado en las artes mediúmnicas, un guerrero que ha perdido la fe en sus congéneres, una pícara educada únicamente por su instinto de supervivencia, y una paladina renegada de su propia orden? Cada uno de ellos había andado no en una búsqueda de poder o ambición, sino empujados por un sentimiento de trascendencia alimentado por una perspectiva de la realidad que se les mostraba ilusoria. A diferentes niveles de consciencia, notaban que más allá del velo de sus sentidos se encontraban puertas tras las que hallar respuestas a sus diversas inquietudes, las cuales iban mucho más allá de lo común. •  Consultar la cronología de las crónicas   • Lo que hubo comenzado como amistad compartida largo tiempo atrás, acabó forjando una unión compacta que fue puesta a prueba en la terrible batalla de ese apartado poblado llamado...

Desde donde no alcanzan los sentidos

Es tal la inmensidad de las profundidades inescrutadas de lo desconocido, que cualquier preocupación o pensamiento se vuelve insignificante en comparación, irremediablemente nimio. Es imposible detenerse durante la noche para admirar la infinitud del firmamento y no encogerse al ser consciente de lo que somos, algo tan diminuto, algo tan pequeño. Resulta abrumador el plantearse la necesaria verdad de que no estamos solos en este universo, incluso si existen otros danzando y evolucionando ajenos al nuestro, pues tener la perspectiva de que somos parte de un único e irrepetible evento es más bien propio de un carácter arrogante e ingénuo. Cuanto más descubro y cuanto más aprendo, más me doy cuenta de todo lo que escapa al conocimiento. Resulta relativamente fácil imaginar otros mundos con más de un sol en el cielo, mares de otras texturas, naturalezas de extraños comportamientos... ¿Qué tipos de formas de vida y qué clases de consciencia podrían haber existido, existir, o existirán ...

Momentum

Entre la más amarga tristeza, y la más profunda de las alegrías, yacen las claves principales, que dan forma a la vida. Es ser capaz de asombrarse, ante las cosas más sencillas, contemplar un atardecer, o sentir la lluvia que cae fina. Es llegar a oler contigo, lo que nunca está a la vista, cada color que no ha existido, en el pincel del mejor artista. Es ver con ambos oídos, melodías tan distintas, siempre que yo me imagino, a tu piel junto a la mía.

Atardecer en un limbo platónico

Aquello que pudo haber sido, ocurre en mundos paralelos, que se cruzan como el aire, que inhalamos a cada momento. Como estrellas que observan, a través de un firmamento, aunque la luna esté dormida, y el sol ande despierto. Porque todo lo que fluye, sin darnos cuenta de ello, deja a veces correr la cortina, entre los más íntimos deseos. Siendo así como en la noche, astros quedan al descubierto, es en otras dimensiones, donde paseamos durante el sueño. Y fue allí donde estando lúcido, pude ver a través del velo, que separa esta realidad, de lo que están hechos los pensamientos. Y es allí donde un día normal, estamos juntos compartiendo, entre risas y confidencias, tan felices por solo vernos. Entre miradas que hablan, de un amor en silencio, sin que existan las palabras, que expresen la forma en que te quiero.

Mi viaje a través de lo efímero

Desde nubes de aire albino, divisé la mística torre, construida con los designios, de cada mujer y hombre. Desafié así al destino, pues más cerca del horizonte, no está el verla permitido, sin conquistar antes las emociones. Luché así en el abstracto río, donde fluyen las intenciones, de arrastrar donde en el frío, yacen muertos los corazones. Crucé luego al infinito, sobre el puente de eslabones, cual barquero entre lo que está vivo, y el más allá con sus moradores. Allí del viento me hice amigo, para ocultarme durante la noche, burlando al guardián altivo, hecho de espejos y maldiciones. Busqué pues lo jamás descrito, en el torreón de los Creadores, hallé el tintero y papel prohibidos, para hablar con antiguos dioses. Así a las calles del olvido, le escribí cartas con tu nombre, usando como apellidos, lo que nuestro secreto conoce. Y el sentimiento se hizo invicto, aunque el tiempo todo lo borre, pues si el re...

La senda de Demian

Cada persona es una máscara, que consigo lleva otras tantas, cual océano de ilusorias aguas, de profundidades inalcanzadas. Tan poblada por esquiva fauna, entre mareas de circunstancias, que es de alegrías extasiada, y por tragedias moldeada. Son demonios guardaespaldas, de una tierra perturbada, por los cascos y pisadas, de corceles de batalla. Son heraldos de fantasmas, de la guerra que no acaba, portadores de una lanza, que siempre hiere y jamás mata. Así pelean razón y alma, por la chispa divina humana, buscando el sentido que falta, a una existencia inexplicada.

Ruido blanco

Solo bien sabe el escritor, a quien dirige sus palabras, mientras tanto quien las lee, conjura a quien más extraña. Pues qué es sino el corazón, el que lo más importante guarda, por la misma humana razón, que solo existe lo que se ama. Formando parte el resto, de una obra inacabada, bajo cuyas bambalinas, marionetas bailan y bailan. Al pasear por esta ciudad, donde sus luces de madrugada, me evocan vacíos de tu ausencia, haciendo esta vida tan pesada. Como un televisor, que sintoniza la nada, como una vieja radio, por la que ya nadie habla.

Disonancia sutil

Por qué observo a la lluvia, cuando nada cae del cielo, si los ojos de la juventud, se esfumaron en algún momento. Al absorber lo aprendido, entre las arenas del tiempo, al sembrar la poblada barba, que encuentro en mi reflejo. Enredada en las lecciones, de los destinos más inciertos, se abrió paso como raíces, de un árbol que creí muerto. Mas ungido en realidad, en la savia del conocimiento, la trascendencia al dolor, llevó la victoria al sufrimiento. Cual esencia de escultor, que en adulto acabé siendo, cincelador del mismo mármol, que da forma a mi mente y cuerpo. Gladiador de sangrienta arena, donde rugen los pensamientos, centurión de las legiones, de lo que he sentido sentiré y siento.

Crónicas de Aodren: Ars goetia

Lo que interpreté como una llamada de auxilio me hizo salir inmediatamente del camino, abandonando la seguridad de la senda que creía pertenecer a mi destino, adentrándome en un terreno árido de vibraciones desconocidas y hostiles. Acudí raudo al origen de la señal y me encontré con una mujer muy cerca de un carruaje accidentado y volcado. Permanecía de pie sin ningún tipo de herida visible, y parecía estarme esperando. Mirándome a través de sus ojos invisibles tras un largo cabello intensamente moreno cuyos mechones tapaban la mayor parte de su rostro, señaló con su mano izquierda lo que se levantaba a unos pasos tras su espalda, una pared compuesta de arena completamente perpendicular a la superficie con la que compartía sus desérticas tonalidades. Sintiendo en su gesto una invitación que no debería rechazar, me acerqué y comprobé que podía introducir mis pies y mis manos sin esfuerzo en aquel muro y me dejé llevar por la sensación de que debía ascender. Un miedo a las alturas me ...

Historias acerca de ti*

Perdido en las autovías, de la ciudad de tus pensamientos, se hace la noche día, en ese espacio color negro. De los ojos que nos miran, que tan solo son nuestros, recreando las caricias, que devuelven cada beso. Cual poeta que bien cuida, la moldura de sus versos, adaptándome en la orografía, de los montes de tu cuerpo. En el sentir del agua viva, donde el asfalto era dueño, ríos de amor que sembrarían, la fértil tierra de tus sueños. Así perdido en las autovías, de las calles de mis sentimientos, ahora sé que con maestría, robaste los dados de mi universo. *Actualizado el día 27/09/2019: Retoque y mejora de líneas 6, 7, 8, 11, y 15

Mareas de otro mundo

Sintió el no quedar nadie, a quien abrirle ya su puerta, en la intención de marcharse, que doblega su resiliencia. Quiere ir a donde naves, jamás vuelven a ver tierra, y fantasmas de otras edades, se aparecen en las laderas. Cuando es siempre tan tarde, para el faro que alienta, con la luz que imparte, pero que nunca jamás llega. Nada pasa lo impenetrable, ese miedo de espesa niebla, que acechando a cada habitante, corre ahora por sus venas. Más antiguo que los mares, y que muchas de las estrellas, desde un origen que nace, de un dios de mente enferma. Un horror tan inefable, que vomita extrañas bestias, pesadillas que se hacen reales, para cada alma despierta.

Noctilucentes

Sigue pintando vagos bocetos, de los instantes no alcanzados, sigue escribiendo tan a lo lejos, de lo que hizo separarlos. Fueron jóvenes inmaduros, cuyas vidas sabotearon, sin compartir arena del tiempo, que se deshace entre sus manos. Como actores sin oportunidad, de practicar previos ensayos, ante el presente sin sentido, de esta obra de teatro. Donde a veces él se oculta, muy detrás del escenario, apartándose de todo, extrañándola siempre tanto. Quien del mar se hizo su amigo, y del viento su hermano, entre las olas y el sonido, de lo que nunca fue hablado. Que va yaciendo a la deriva, entre mensajes embotellados, cuya tinta de cada palabra, jamás nunca se ha secado. Pues no transcurren estaciones, ni caen hojas del calendario, en su realidad detenida, por un sentimiento inalterado. Hacia la misma mujer, que representa lo que es amado, con quien nunca tuvo nada, pero con quien siempre hubo algo.

Brisa de verano

Andan mis manos por la luz, que baña rincones de tu cuerpo, entre las sábanas de un día cualquiera, secuestrados por el deseo. Bajo el ardid de tus susurros, sobre la noche y sus falsos sueños, que sin ser creada para dormir, fue pensada para comernos a besos. Que encontrándonos en nuestras camas, uno estaba en el lugar incorrecto, que dos almas como las nuestras, necesitan compartir su anhelo. Y a través de suaves caricias, que dibujo sobre tu lienzo, tu piel conoce lo que ya sabías, que el uno para el otro estamos hechos.

Crónicas de Aodren: Paraíso perdido

Me dijo que ya nos están observando, desde hace mucho además. Tanto que han presenciado el nacimiento y la caída de cada una de las civilizaciones e imperios que nos han precedido. Presentes desde antes del comienzo de nuestros primeros pensamientos, arquitectos de nuestra conciencia, nos tutelaron a través de un legado de conocimiento que en algún punto de la historia acabó siendo apartado y despreciado en el olvido de una larga noche carente de luna y estrellas. Algunos de los suyos se ofrecieron voluntarios en diversas épocas, para a través de un complejo proceso que comprendía un número de usos muy limitado, acceder a la dura y noble tarea de intentar traernos de vuelta lo que habíamos olvidado. Sin desvelar la naturaleza de su procedencia caminaron entre el ser humano como uno más, enseñando a todo el que estuviera dispuesto a escuchar, conmoviendo a muchos corazones y despertando a muchas almas. Pero ninguno de los intentos fue suficiente. El árbol que representa a la humani...