Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Sueños

Ecos de un mundo fragmentado

Desde una perspectiva a gran altura observé en sucesión y durante breves instantes unos parajes terriblemente áridos y otros completamente congelados. Parecían de otro mundo, propios de límites de temperatura más allá de cualquier extremo imaginable. En ellos se me mostraban las consecuencias de un evento cósmico de naturaleza desconocida que estaba causando que nuestro planeta dejara de existir tal y como lo conocíamos, desencadenando un apocalipsis bíblico. A continuación me vi deambulando durante la noche entre las calles de una gran ciudad moderna en ruinas, bajo una extraña luminosidad de origen incierto y débil intensidad, pero suficiente para ver bien a una distancia más que prudente. Desde detrás de un contenedor me salió al paso una persona que llevaba un carrito de supermercado lleno de objetos que no llegué a identificar. Se asustó con mi presencia y me apuntó al momento con un arma, algo que me hizo reaccionar enseguida levantando las manos en señal de no representar ningun...

Ángeles de Yaldabaoth

Aquella extensión de arena tan oscura en la que me encontraba llegaba hasta más allá de lo que alcanzaba la vista, mostrándome una playa de proporciones que rayaban el surrealismo. A pesar de que las bravías olas se observaban romper a una larga distancia, una delgada capa de agua que apenas sobrepasaba la planta de los pies cubría toda la superficie a mi alrededor, dándome a entender que la marea llegaba a cubrirlo todo, sin que existiera un mínimo espacio que hubiera estado completamente seco en algún momento. No me encontraba solo, cerca de mí un pequeño grupo de personas practicaba ciertas actividades que se asemejaban a una mezcla entre un entrenamiento físico y un ritual de algún tipo. Todos usábamos un bañador negro, y nuestros cuerpos se encontraban en un estado ideal de tonificación y aspecto, compartiendo una misma tonalidad de piel ligeramente morena. De entre los desconocidos rostros llegué a distinguir algunos que me resultaron familiares, y que relacioné con algunas perso...

De rutas oníricas y mundos paralelos

Hablar de ciertas cosas en profundidad es entrar en uno de esos tipos de ámbito donde el lenguaje parece resultar insuficiente, ya sea para explicar, describir, transmitir... Ocurre lo mismo con la mayor parte de lo que suelo escribir en este humilde rincón, pequeñas muestras de inspiración que me llegan sin saber muy bien su procedencia. Hace ya alrededor de unos casi nueve años que a raíz de ciertas vivencias personales decidí dejarlo todo atrás, salvo algunas pocas cosas. Quería (necesitaba) ir muy lejos, tanto física como mentalmente, llamado a un peregrinaje en el cual buscar algo sin saber muy el qué ni el dónde. Tardé un tiempo en darme cuenta de que la clave principal de ese impulso estaba basada en romper la carcasa de lo que era yo por aquel entonces, la necesidad de forjarme en alguien diferente, un proceso natural que a todos nos ocurre en la vida pero que en ciertas ocasiones surge una llamada o una circunstancia que potencia y acelera ese proceso. Un camino de transformac...

Las raíces del miedo

Aquella habitación me tenía sumergido entre sombras y penumbras, mientras una débil, cálida y palpitante luz cerca de mí me permitía luchar a duras penas, tijera en mano, por verme y recortarme un poco la barba frente a un pequeño espejo, que parcialmente roto y fragmentado, parecía mostrar versiones ligeramente diferentes de mi rostro en cada una de las partes en las que se había dividido. Un extraño sonido repentino que vino desde mi derecha hizo ponerme en alerta, y dije en un tono calmado y firme: «Vigilad la entrada». No me encontraba solo. Dos haces de luz provenientes de linternas fueron enfocados al instante hacia donde había provenido el ruido, mostrando una pared de azulejos blancos que no se encontraba demasiado lejos. Hacia la derecha de la misma, fuera del campo de visión de los que estábamos presentes, se encontraba el hueco de la puerta. Sabíamos, por alguna razón, que algo desconocido se nos podía echar encima en cualquier momento, algo ante lo que solo cabía una respue...

Consciencia de un fantasma

Decidió salir a dar un paseo bajo una extraña noche donde la oscuridad era tan espesa que deboraba toda fuente de luz más allá de unos escasos metros, mientras que el pequeño espacio a su alrededor permanecía sumergido en una débil luminiscencia de tonalidades cálidas, como si le acompañara un invisible candil. Echó un vistazo, uno de tantos, a la pantalla de su móvil, con el anhelo de ver la notificación de un mensaje esperado que no llegaba, un destello de contacto de alguien que ya no estaba. Sus pasos le llevaron hasta una superficie de piedra de no demasiada anchura, a modo de banco, que sobresalía de un muro enorme. Su longitud, a pesar de la limitada visibilidad, transmitía tender al infinito. Mientras se sentaba en él echó un último vistazo a la brillante y azulada pantalla del pequeño dispositivo, que no volvió a mostrar ningún tipo de aviso, para ser guardado a continuación en el bolsillo derecho de su pantalón. Muy cerca habían tres personas de las cuales no se habría percat...

Nauta

A veces se manifiesta una realidad tan vívida, o incluso más, que la experimentada en la vigilia cuando esa chispa de la lucidez se dispara durante un sueño. En una de esas ocasiones recuerdo encontrarme en un paseo nocturno a través de un parque, en solitario, bajo una copiosa lluvia. Incrédulo por lo real que parecía todo, me acerqué a un pequeño muro sobre el cual veía las gotas impactar en diminutos charcos entre reflejos de oscuridad y ciertos tonos verdosos, propios de la ténue iluminación que caía sobre las hojas de los árboles, proporcionada por unas farolas algo distantes. Bajo la transparencia del líquido, la textura grisácea e irregular del cemento se presentaba como un paisaje rocoso de montañas y valles observado desde las alturas, mostrando cada centímetro particularidades únicas allí donde mirase. Uno podría llegar a preguntarse, y de hecho lo hice en su momento, si ese parque ya existía antes de que mi consciencia paseara por él, como si contemplara la posibilidad de vi...

Tiempos extraños

Cierto tipo de sueño se ha vuelto muy común en mis viajes oníricos desde hace bastante. Van y vienen por épocas, siendo cada uno de ellos diferente tanto en su conjunto como en sus detalles, pero la excepción mostrada por esa característica que comparten es la sensación de ser incapaz de encontrar el camino de vuelta en cuanto deseo volver, encontrándome perdido sin rumbo alguno. A veces, cuando me encuentro lúcido, puedo conseguir salir de la ensoñación a voluntad. En una de esas ocasiones pude notar cómo mi cuerpo dentro del sueño ascendía lentamente mientras se volvía en posición horizontal, para luego descender en esa misma postura y sentir como si volviera a mi cuerpo físico real, despertándome justo en el instante en que ese "cuerpo onírico" se fundía con el de carne y hueso que yacía plácidamente en la cama. He contemplado durante esos viajes caminos y autopistas interminables a través de campos y ciudades más allá de la imaginación. Algunos de los más fáciles de de...

Atardecer en un limbo platónico

Aquello que pudo haber sido, ocurre en mundos paralelos, que se cruzan como el aire, que inhalamos a cada momento. Como estrellas que observan, a través de un firmamento, aunque la luna esté dormida, y el sol ande despierto. Porque todo lo que fluye, sin darnos cuenta de ello, deja a veces correr la cortina, entre los más íntimos deseos. Siendo así como en la noche, astros quedan al descubierto, es en otras dimensiones, donde paseamos durante el sueño. Y fue allí donde estando lúcido, pude ver a través del velo, que separa esta realidad, de lo que están hechos los pensamientos. Y es allí donde un día normal, estamos juntos compartiendo, entre risas y confidencias, tan felices por solo vernos. Entre miradas que hablan, de un amor en silencio, sin que existan las palabras, que expresen la forma en que te quiero.

Crónicas de Aodren: Ars goetia

Lo que interpreté como una llamada de auxilio me hizo salir inmediatamente del camino, abandonando la seguridad de la senda que creía pertenecer a mi destino, adentrándome en un terreno árido de vibraciones desconocidas y hostiles. Acudí raudo al origen de la señal y me encontré con una mujer muy cerca de un carruaje accidentado y volcado. Permanecía de pie sin ningún tipo de herida visible, y parecía estarme esperando. Mirándome a través de sus ojos invisibles tras un largo cabello intensamente moreno cuyos mechones tapaban la mayor parte de su rostro, señaló con su mano izquierda lo que se levantaba a unos pasos tras su espalda, una pared compuesta de arena completamente perpendicular a la superficie con la que compartía sus desérticas tonalidades. Sintiendo en su gesto una invitación que no debería rechazar, me acerqué y comprobé que podía introducir mis pies y mis manos sin esfuerzo en aquel muro y me dejé llevar por la sensación de que debía ascender. Un miedo a las alturas me ...

Tras la niebla del pensamiento

Me encontré caminando sobre una enorme explanada que dejaba entrever una tierra entre grisácea y negruzca compuesta por piedras muy pequeñas de esas mismas tonalidades, características propias de un lugar de origen volcánico. Algunas plantas en muy buen estado, de verdes intensos de diversas tonalidades oscuras, aparecían esparcidas por el terreno con cierto orden que daba forma a figuras geométricas como si hubieran sido sembradas a conciencia por una mano inteligente. Solo podía verlas hasta tenerlas a unos pocos pasos, pues una intensa niebla lo cubría todo dejando un panorama de aires místicos y misteriosos. Continué unos metros más adelante hasta llegar a un borde que bien pareció el fin del mundo con una caída hacia la nada más absoluta, y allí permanecí unos instantes, hasta contemplar como se desplegaban enormes acantilados y barrancos que terminaban en un mar de espuma lleno de furia. En aquel momento me di cuenta de que mi vista alcanzaba una mayor distancia, aunque la neb...

Puentes de lucidez onírica

Nunca me ha dejado de resultar fascinante lo que es capaz de crear y mostrar la mente en ese estado denominado de sueño paradójico, así como en cada uno de los momentos en los que he sido consciente durante el proceso al prender el brillo de la lucidez. Han pasado ya muchos años de experimentación con relativo éxito. Todo comenzaría por aquel entonces por la motivación de la curiosidad, pero esta no tardaría en evolucionar en un interés por la investigación de la psique y el descubrimiento personal. Si alguien me preguntara sobre los métodos llevados a cabo para descubrir este tipo de experiencias, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, respondería lo mismo a día de hoy añadiendo otro detalle, la práctica de la meditación. Lo que más pienso sin duda que ha ayudado es tomar nota, nada más despertar, de palabras clave que ayuden a recordar a grandes rasgos todo lo soñado por muy poco que sea. Desconozco si hay más aspectos que ejerzan su influencia sin percatarme de ello. Las anotaci...

Antítesis onírica

Caminando por aquel largo pasillo que bien podría ser el de cualquiera de los hoteles que he visitado a lo largo del tiempo, no tardé en recobrar paulatinamente cierta lucidez, me encontraba de nuevo dentro de un sueño. Me dejé llevar por la situación, expectante, y el instinto me llevó a abrir la primera puerta que apareció a mi lado izquierdo. Al abrirla me vi al instante andando dentro de una sala amplia e iluminada por unos grandes ventanales, una luz ligeramente anaranjada y agradable que penetraba por aquellas enormes cristaleras de forma muy intensa. Habían varias estatuas y mobiliario de corte entre lo moderno y lo clásico, de tonalidades claras y cálidas similares a la madera, estando todo ello en torno a una chimenea encendida de llamas muy vivas. Me percaté de que no me encontraba solo a los pocos pasos. Aquella sala estaba abarrotada de gente, personas de apariencia normal, de todo tipo y condición, que no reaccionaron a mi presencia y que permanecían tranquilament...

Eco de un recuerdo robado

La buscó con la mirada entre todos los presentes nada más llegar y no tardó en reconocerla, allí estaba, esperándole. La luminosidad era radiante, propia de una despejada media mañana muy cerca del mediodía, teniendo en su conocimiento que asistía a una especie de celebración donde se organizarían bailes y comidas. Era la primera vez que se veían, o eso creyó, aunque la sensación de que ya se conocían desde mucho tiempo atrás era muy latente, la misma sensación que expresaba poderosamente un anhelado y deseado encuentro. Al mirarla todo el entorno pasó a un segundo y difuso plano como si nada más importase, pudiendo observar con nitidez su alegre y brillante rostro, su cabello, la forma en que iba vestida, mientras le devolvía con dulzura la mirada diciéndole con ella: «por fin estás aquí, deseaba tanto verte». Él se acercó a paso ligero invadido hasta el más mínimo pedazo de su ser por un sentimiento para el cual la palabra amor se quedaría insuficiente para hacerle justicia a la...

Una noche cualquiera

Pasó por la puerta con sus pensamientos centrados en la hoja de papel aparentemente importante que llevaba en una de sus manos, dispuesto a tomar la calle hacia la derecha. Justo al girar y continuar unos pocos pasos hacia delante, desapareció la tristeza que emanaban las oscuras baldosas del suelo junto al muerto y frío asfalto. Apareció ella. Cruzaba desde la acera de enfrente para dirigirse hacia el mismo edificio del que había salido él. Llevaba en sus manos, sujetada a la altura de su pecho, una carpeta de un vivo color azul. Todo brillaba con suma intensidad, parecía una mañana excepcionalmente resplandeciente (¿o acaso era de ella misma de quien provenía aquella luminosidad?). La miró hipnotizado mientras continuaba sus pasos, como hechizado por un encantamiento. (ilustración por Jenova94) Volvió a mirar al frente para continuar su camino, pero el movimiento solo duró unos pocos segundos hasta que una fuerza en él irrefrenable le hizo volverse para buscarla de nuevo. ...

El pájaro que rompió el mundo

Hacía mucho que salvo algunas anotaciones puntuales que andan algo perdidas no captaba detalles que me parecieran relevantes desde el mundo de los sueños, o quizá no he tenido la mente lo suficientemente dispuesta para ello. Lo de anoche sin embargo me animó a tomar mejor nota de lo que recuerdo por todas las sensaciones y reflexiones que han derivado con respecto a lo que soñé, aunque el fragmento de memoria que guardo es realmente breve. Pero como suele ocurrir, escribirlo ayuda posteriormente a recordar más detalles que por alguna razón quedan ocultos. Desde siempre he creído que los sueños son una forma de expresión de nuestro subconsciente. Aunque no en pocas ocasiones puedan carecer de sentido alguno, en muchas otras sí que nos pueden permitir, si prestamos la atención suficiente, conocer mejor nuestro estado interno más profundo. Ese nivel de profundidad que suele pasar desapercibido en nuestros estados de vigilia durante el día a día, un nivel al que si tenemos el sufici...

Sombras y aullidos

Desde lo alto del edificio contemplaba como el cielo destilaba un brillo inusitado aún siendo completamente de noche. Las estrellas se veían enormes y parpadeantes, palpitando como si tuvieran vida propia. Sus tamaños no dejaban de aumentar, daba la impresión de que estaban acercándose cada vez más. Tardé poco en darme cuenta de que me encontraba en mi propia casa, y un enorme sentimiento de temor me invadió por completo, mientras al mismo tiempo una extraña melodía de origen desconocido empezaba a surcar el ambiente. Cuando decidí bajar a los pocos instantes después, me percaté de que alguien a quien no pude identificar me había estado acompañando permaneciendo a mi lado, una figura borrosa y anónima que se quedó mirando al firmamento con las manos sobre la cabeza. No sabía el por qué, pero algo me decía que debía bajar a toda prisa. Abrí la puerta para llegar hasta el segundo piso y girando hacia la derecha me disponía a bajar por unas escaleras que me llevarían a la planta baja...

Alma inerte

Paseaba por un enorme descampado en lo que parecía ser pleno mediodía. Un pequeño camino de tierra guiaba mis pasos mientras observaba el paisaje circundante, el cual estaba salpicado de algunos arbustos y al fondo unas enormes montañas desnudas y sin vegetación decoraban el horizonte. Instantes más tarde de continuar andando aparecía a mi izquierda un enorme y profundo barranco. Tan profundo que apenas distinguía el fondo. Las paredes de tierra y roca que lo bordeaban eran tan empinadas que tuve por seguro que si alguien caía allí por accidente, le sería imposible subir y escapar de ese lugar. Después de intentar ojear el fondo alcé la vista, y justo al otro lado del borde de aquella enorme fosa mortal encontré a un grupo de figuras algo borrosas que fueron cobrando ligeramente cierta nitidez. Eran un grupo de personas, las cuales llevaban en las manos lo que parecían ser pequeños animales, crías de perros y algunos conejos. No tardé en darme cuenta de lo que pretendían h...

Oscuridad latente

Mi visión era trasladada de repente a un remoto lugar que parecía estar entre las montañas y rocosos barrancos de un enorme y distante valle. La oscuridad circundante me hacía pensar que era medianoche, y ante mi se alzaba un edificio de enormes proporciones con un diseño de lo más extraño. Todo él estaba en llamas, el fuego se iba extendiendo lenta pero decididamente, devorando cada rincón de la enorme estructura. El diseño parecía ser propio de una catedral gótica, donde solo predominaba un color grisáceo y en algunas de sus paredes que daban al exterior se podían apreciar unas caras realmente grotescas a modo de gárgolas, pero con un aspecto más bien demoníaco. Rostros retorcidos y amenazantes, ojos negros y vacíos y cornamentas propias de un macho cabrío. La humareda que despedía el enorme incendio, que parecía ser escupido por el propio edificio, era incluso más negra que la propia noche. Se alzaba en el cielo, rasgando las pocas nubes visibles, como si intentara alzarse lo má...

Revelaciones oníricas

Los primeros instantes del sueño habían comenzado dirigiendo mi mirada hacia el cielo nocturno. Un sinfín de estrellas increíblemente brillantes poblaba el firmamento. Sabía que estaba en un sueño aún viéndolo todo con una nitidez y un realismo impresionante.  Bajé la vista y me encontré en plena calle. No sabía dónde estaba y no identificaba la zona, así que eché a correr hacia delante en busca de algo, sin saber exactamente el qué. Calles desiertas pasaban a mi alrededor, en una plena oscuridad bañada por la plateada luz de la luna y las estrellas. El escenario cambió de pronto. Seguía siendo de noche, y había empezado a subir una cuesta que sí identifiqué, pues es un mismo lugar que está cerca de casa. Dos personas subían también algo más adelante, las cuales intentaba alcanzar cuando de repente a medio camino algo me hizo girar la vista hacia la izquierda. La vista fue espectacular e impactante. Las enormes montañas que se extendían en el horizonte estaban pobladas por ciert...

Caída sin retorno

Me veía paseando dentro de un edificio. Parecía ser mediodía por la tremenda luz que entraba a través de los grandes ventanales que estaban sobre mí, era la última planta. Muchas personas iban yendo de aquí para allá con una prisa inusitada, atareados, llevando consigo objetos como maletines y carpetas. Todos, al igual que yo, llevaban traje.  El edificio era realmente moderno (pude distinguir varias plantas por debajo conectadas por escaleras mecánicas), parecía formar parte de una gran empresa o alguna organización importante, en la cual yo ostentaba un alto cargo. Según caminaba veía como muchos intentaban pararme para hablar conmigo, queriéndome decir cosas que yo no consideraba importantes mientras seguía caminando con paso firme y un aire de superioridad que no es propio de mi. Me empecé a sentir cada vez más agobiado, cada vez más gente a mi alrededor, hasta que sin saber por qué, decidí que lo que tenía que decirme uno de ell...