A veces se manifiesta una realidad tan vívida, o incluso más, que la experimentada en la vigilia cuando esa chispa de la lucidez se dispara durante un sueño. En una de esas ocasiones recuerdo encontrarme en un paseo nocturno a través de un parque, en solitario, bajo una copiosa lluvia. Incrédulo por lo real que parecía todo, me acerqué a un pequeño muro sobre el cual veía las gotas impactar en diminutos charcos entre reflejos de oscuridad y ciertos tonos verdosos, propios de la ténue iluminación que caía sobre las hojas de los árboles, proporcionada por unas farolas algo distantes. Bajo la transparencia del líquido, la textura grisácea e irregular del cemento se presentaba como un paisaje rocoso de montañas y valles observado desde las alturas, mostrando cada centímetro particularidades únicas allí donde mirase. Uno podría llegar a preguntarse, y de hecho lo hice en su momento, si ese parque ya existía antes de que mi consciencia paseara por él, como si contemplara la posibilidad de vi...
El pequeño rincón de un poeta por accidente, un humilde escritor, un soñador permanente.