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Tiempos extraños

Cierto tipo de sueño se ha vuelto muy común en mis viajes oníricos desde hace bastante. Van y vienen por épocas, siendo cada uno de ellos diferente tanto en su conjunto como en sus detalles, pero la excepción mostrada por esa característica que comparten es la sensación de ser incapaz de encontrar el camino de vuelta en cuanto deseo volver, encontrándome perdido sin rumbo alguno. A veces, cuando me encuentro lúcido, puedo conseguir salir de la ensoñación a voluntad. En una de esas ocasiones pude notar cómo mi cuerpo dentro del sueño ascendía lentamente mientras se volvía en posición horizontal, para luego descender en esa misma postura y sentir como si volviera a mi cuerpo físico real, despertándome justo en el instante en que ese "cuerpo onírico" se fundía con el de carne y hueso que yacía plácidamente en la cama. He contemplado durante esos viajes caminos y autopistas interminables a través de campos y ciudades más allá de la imaginación. Algunos de los más fáciles de de...

Amor lúcido

Sintió pronta necesidad, de perderse en su mirada, entregándole el silencio, al compartir la misma sábana. Sobre el mar de las caricias, donde ambos son piratas, van robándose sonrisas, al colarse en sus ventanas. Van prestándose riquezas, que bien guardan en sus arcas, todas esas experiencias, de la vida acumuladas. Mientras solo ahí existen, sus dos mentes en la almohada, ponen rumbo hacia ese beso, que la isla de lujuria marca. Bajo intensa tormenta eléctrica, que a sus naves bien abraza, la energía que manifiesta, el intenso placer que alcanzan.

Caminante no hay camino

Escritor de personas reales, y otras tantas imaginarias, convertido en hacedor de llaves, de muchas puertas nunca creadas. Un navegante de mentes ajenas, como un solitario astronauta, que encuentra los mismos planetas, en universos de formas variadas. Peregrino de idénticas laderas, a través de distintas montañas, cada paisaje es independiente, pero devuelven la misma cara. De quien nunca se ha olvidado, de a quien siempre tanto extraña.

Marionetas del odio

No existe mayor desgracia, que aquel que porta el miedo, de encontrándose aún vivo, sentirse realmente muerto. Quien no controla el alma, cuando ruge un cielo negro, y la llamada de la calma, la desoye con desprecio. Cual heraldo de ignorancia, poco importa el bien ajeno, convertido en la amenaza, del lobo siempre hambriento. Conductor de una carcasa, de malvado titiritero, regurjita la oscuridad, del egoísmo más enfermo.

Crónicas de Aodren: El lado oscuro de la santidad

¿Qué podrían tener en común un brujo en constante búsqueda de sí mismo, una sacerdotisa con una carga emocional oculta debido a un potencial intuído pero inexplorado en las artes mediúmnicas, un guerrero que ha perdido la fe en sus congéneres, una pícara educada únicamente por su instinto de supervivencia, y una paladina renegada de su propia orden? Cada uno de ellos había andado no en una búsqueda de poder o ambición, sino empujados por un sentimiento de trascendencia alimentado por una perspectiva de la realidad que se les mostraba ilusoria. A diferentes niveles de consciencia, notaban que más allá del velo de sus sentidos se encontraban puertas tras las que hallar respuestas a sus diversas inquietudes, las cuales iban mucho más allá de lo común. •  Consultar la cronología de las crónicas   • Lo que hubo comenzado como amistad compartida largo tiempo atrás, acabó forjando una unión compacta que fue puesta a prueba en la terrible batalla de ese apartado poblado llamado...

Desde donde no alcanzan los sentidos

Es tal la inmensidad de las profundidades inescrutadas de lo desconocido, que cualquier preocupación o pensamiento se vuelve insignificante en comparación, irremediablemente nimio. Es imposible detenerse durante la noche para admirar la infinitud del firmamento y no encogerse al ser consciente de lo que somos, algo tan diminuto, algo tan pequeño. Resulta abrumador el plantearse la necesaria verdad de que no estamos solos en este universo, incluso si existen otros danzando y evolucionando ajenos al nuestro, pues tener la perspectiva de que somos parte de un único e irrepetible evento es más bien propio de un carácter arrogante e ingénuo. Cuanto más descubro y cuanto más aprendo, más me doy cuenta de todo lo que escapa al conocimiento. Resulta relativamente fácil imaginar otros mundos con más de un sol en el cielo, mares de otras texturas, naturalezas de extraños comportamientos... ¿Qué tipos de formas de vida y qué clases de consciencia podrían haber existido, existir, o existirán ...

Momentum

Entre la más amarga tristeza, y la más profunda de las alegrías, yacen las claves principales, que dan forma a la vida. Es ser capaz de asombrarse, ante las cosas más sencillas, contemplar un atardecer, o sentir la lluvia que cae fina. Es llegar a oler contigo, lo que nunca está a la vista, cada color que no ha existido, en el pincel del mejor artista. Es ver con ambos oídos, melodías tan distintas, siempre que yo me imagino, a tu piel junto a la mía.

Atardecer en un limbo platónico

Aquello que pudo haber sido, ocurre en mundos paralelos, que se cruzan como el aire, que inhalamos a cada momento. Como estrellas que observan, a través de un firmamento, aunque la luna esté dormida, y el sol ande despierto. Porque todo lo que fluye, sin darnos cuenta de ello, deja a veces correr la cortina, entre los más íntimos deseos. Siendo así como en la noche, astros quedan al descubierto, es en otras dimensiones, donde paseamos durante el sueño. Y fue allí donde estando lúcido, pude ver a través del velo, que separa esta realidad, de lo que están hechos los pensamientos. Y es allí donde un día normal, estamos juntos compartiendo, entre risas y confidencias, tan felices por solo vernos. Entre miradas que hablan, de un amor en silencio, sin que existan las palabras, que expresen la forma en que te quiero.

Mi viaje a través de lo efímero

Desde nubes de aire albino, divisé la mística torre, construida con los designios, de cada mujer y hombre. Desafié así al destino, pues más cerca del horizonte, no está el verla permitido, sin conquistar antes las emociones. Luché así en el abstracto río, donde fluyen las intenciones, de arrastrar donde en el frío, yacen muertos los corazones. Crucé luego al infinito, sobre el puente de eslabones, cual barquero entre lo que está vivo, y el más allá con sus moradores. Allí del viento me hice amigo, para ocultarme durante la noche, burlando al guardián altivo, hecho de espejos y maldiciones. Busqué pues lo jamás descrito, en el torreón de los Creadores, hallé el tintero y papel prohibidos, para hablar con antiguos dioses. Así a las calles del olvido, le escribí cartas con tu nombre, usando como apellidos, lo que nuestro secreto conoce. Y el sentimiento se hizo invicto, aunque el tiempo todo lo borre, pues si el re...

La senda de Demian

Cada persona es una máscara, que consigo lleva otras tantas, cual océano de ilusorias aguas, de profundidades inalcanzadas. Tan poblada por esquiva fauna, entre mareas de circunstancias, que es de alegrías extasiada, y por tragedias moldeada. Son demonios guardaespaldas, de una tierra perturbada, por los cascos y pisadas, de corceles de batalla. Son heraldos de fantasmas, de la guerra que no acaba, portadores de una lanza, que siempre hiere y jamás mata. Así pelean razón y alma, por la chispa divina humana, buscando el sentido que falta, a una existencia inexplicada.

Ruido blanco

Solo bien sabe el escritor, a quien dirige sus palabras, mientras tanto quien las lee, conjura a quien más extraña. Pues qué es sino el corazón, el que lo más importante guarda, por la misma humana razón, que solo existe lo que se ama. Formando parte el resto, de una obra inacabada, bajo cuyas bambalinas, marionetas bailan y bailan. Al pasear por esta ciudad, donde sus luces de madrugada, me evocan vacíos de tu ausencia, haciendo esta vida tan pesada. Como un televisor, que sintoniza la nada, como una vieja radio, por la que ya nadie habla.

Disonancia sutil

Por qué observo a la lluvia, cuando nada cae del cielo, si los ojos de la juventud, se esfumaron en algún momento. Al absorber lo aprendido, entre las arenas del tiempo, al sembrar la poblada barba, que encuentro en mi reflejo. Enredada en las lecciones, de los destinos más inciertos, se abrió paso como raíces, de un árbol que creí muerto. Mas ungido en realidad, en la savia del conocimiento, la trascendencia al dolor, llevó la victoria al sufrimiento. Cual esencia de escultor, que en adulto acabé siendo, cincelador del mismo mármol, que da forma a mi mente y cuerpo. Gladiador de sangrienta arena, donde rugen los pensamientos, centurión de las legiones, de lo que he sentido sentiré y siento.

Crónicas de Aodren: Ars goetia

Lo que interpreté como una llamada de auxilio me hizo salir inmediatamente del camino, abandonando la seguridad de la senda que creía pertenecer a mi destino, adentrándome en un terreno árido de vibraciones desconocidas y hostiles. Acudí raudo al origen de la señal y me encontré con una mujer muy cerca de un carruaje accidentado y volcado. Permanecía de pie sin ningún tipo de herida visible, y parecía estarme esperando. Mirándome a través de sus ojos invisibles tras un largo cabello intensamente moreno cuyos mechones tapaban la mayor parte de su rostro, señaló con su mano izquierda lo que se levantaba a unos pasos tras su espalda, una pared compuesta de arena completamente perpendicular a la superficie con la que compartía sus desérticas tonalidades. Sintiendo en su gesto una invitación que no debería rechazar, me acerqué y comprobé que podía introducir mis pies y mis manos sin esfuerzo en aquel muro y me dejé llevar por la sensación de que debía ascender. Un miedo a las alturas me ...

Historias acerca de ti*

Perdido en las autovías, de la ciudad de tus pensamientos, se hace la noche día, en ese espacio color negro. De los ojos que nos miran, que tan solo son nuestros, recreando las caricias, que devuelven cada beso. Cual poeta que bien cuida, la moldura de sus versos, adaptándome en la orografía, de los montes de tu cuerpo. En el sentir del agua viva, donde el asfalto era dueño, ríos de amor que sembrarían, la fértil tierra de tus sueños. Así perdido en las autovías, de las calles de mis sentimientos, ahora sé que con maestría, robaste los dados de mi universo. *Actualizado el día 27/09/2019: Retoque y mejora de líneas 6, 7, 8, 11, y 15

Mareas de otro mundo

Sintió el no quedar nadie, a quien abrirle ya su puerta, en la intención de marcharse, que doblega su resiliencia. Quiere ir a donde naves, jamás vuelven a ver tierra, y fantasmas de otras edades, se aparecen en las laderas. Cuando es siempre tan tarde, para el faro que alienta, con la luz que imparte, pero que nunca jamás llega. Nada pasa lo impenetrable, ese miedo de espesa niebla, que acechando a cada habitante, corre ahora por sus venas. Más antiguo que los mares, y que muchas de las estrellas, desde un origen que nace, de un dios de mente enferma. Un horror tan inefable, que vomita extrañas bestias, pesadillas que se hacen reales, para cada alma despierta.

Noctilucentes

Sigue pintando vagos bocetos, de los instantes no alcanzados, sigue escribiendo tan a lo lejos, de lo que hizo separarlos. Fueron jóvenes inmaduros, cuyas vidas sabotearon, sin compartir arena del tiempo, que se deshace entre sus manos. Como actores sin oportunidad, de practicar previos ensayos, ante el presente sin sentido, de esta obra de teatro. Donde a veces él se oculta, muy detrás del escenario, apartándose de todo, extrañándola siempre tanto. Quien del mar se hizo su amigo, y del viento su hermano, entre las olas y el sonido, de lo que nunca fue hablado. Que va yaciendo a la deriva, entre mensajes embotellados, cuya tinta de cada palabra, jamás nunca se ha secado. Pues no transcurren estaciones, ni caen hojas del calendario, en su realidad detenida, por un sentimiento inalterado. Hacia la misma mujer, que representa lo que es amado, con quien nunca tuvo nada, pero con quien siempre hubo algo.

Brisa de verano

Andan mis manos por la luz, que baña rincones de tu cuerpo, entre las sábanas de un día cualquiera, secuestrados por el deseo. Bajo el ardid de tus susurros, sobre la noche y sus falsos sueños, que sin ser creada para dormir, fue pensada para comernos a besos. Que encontrándonos en nuestras camas, uno estaba en el lugar incorrecto, que dos almas como las nuestras, necesitan compartir su anhelo. Y a través de suaves caricias, que dibujo sobre tu lienzo, tu piel conoce lo que ya sabías, que el uno para el otro estamos hechos.

Crónicas de Aodren: Paraíso perdido

Me dijo que ya nos están observando, desde hace mucho además. Tanto que han presenciado el nacimiento y la caída de cada una de las civilizaciones e imperios que nos han precedido. Presentes desde antes del comienzo de nuestros primeros pensamientos, arquitectos de nuestra conciencia, nos tutelaron a través de un legado de conocimiento que en algún punto de la historia acabó siendo apartado y despreciado en el olvido de una larga noche carente de luna y estrellas. Algunos de los suyos se ofrecieron voluntarios en diversas épocas, para a través de un complejo proceso que comprendía un número de usos muy limitado, acceder a la dura y noble tarea de intentar traernos de vuelta lo que habíamos olvidado. Sin desvelar la naturaleza de su procedencia caminaron entre el ser humano como uno más, enseñando a todo el que estuviera dispuesto a escuchar, conmoviendo a muchos corazones y despertando a muchas almas. Pero ninguno de los intentos fue suficiente. El árbol que representa a la humani...

Tras la niebla del pensamiento

Me encontré caminando sobre una enorme explanada que dejaba entrever una tierra entre grisácea y negruzca compuesta por piedras muy pequeñas de esas mismas tonalidades, características propias de un lugar de origen volcánico. Algunas plantas en muy buen estado, de verdes intensos de diversas tonalidades oscuras, aparecían esparcidas por el terreno con cierto orden que daba forma a figuras geométricas como si hubieran sido sembradas a conciencia por una mano inteligente. Solo podía verlas hasta tenerlas a unos pocos pasos, pues una intensa niebla lo cubría todo dejando un panorama de aires místicos y misteriosos. Continué unos metros más adelante hasta llegar a un borde que bien pareció el fin del mundo con una caída hacia la nada más absoluta, y allí permanecí unos instantes, hasta contemplar como se desplegaban enormes acantilados y barrancos que terminaban en un mar de espuma lleno de furia. En aquel momento me di cuenta de que mi vista alcanzaba una mayor distancia, aunque la neb...

Bajo las lunas de Marte

Y creyó haber amado tanto, hasta quemarse durante el camino, con temor al haber cambiado, a no volver a sentir lo mismo. Desde todo lo experimentado, a través del carácter frío, por los desamores cultivado, junto a lo no correspondido. Entre espadas entrechocando, en las arenas de lo porvenido, donde cada gota de sangrado, añora el amor que fue conocido. Sobre cadáveres desfigurados, de sus demonios enemigos, empapando las letras del pacto, que le bautizaría fortalecido. Aun firmado por los alados, otrora ángeles caídos, bajo aquellos ojos fue destinado, a ser su campeón eterno y maldito. Pues con argucias y engaños, a él le sería prometido, que volvería a estar al lado, de quien de su corazón jamás se ha ido.

Purgatorium

Ascendí a la montaña más alta, sobre el nivel de todos los mares, que el pensamiento me inundaban, con tantos recuerdos ahogándome. Aun sabiendo que nunca llegaban, busqué las respuestas que no dejaste, entre la espuma de turbias aguas, bajo un efímero oleaje. Y vi la escalera cristalizada, en aquella altura incalculable, estando hecha con las lágrimas, de lo que nunca me contaste. Un trampolín a tierras blancas, que traían nuevos aires, donde el alma solitaria, exhaló de sus penas la más grande. Allí encontré lo que buscaba, lo que siempre tuve delante, deseé fundirme con la nada, viajar sin rumbo a nuevos lugares.

Entre la razón y la locura

Cada ser humano es un prisma poliédrico de contenido abstracto que refracta constantemente su versión de la realidad, tras ser moldeada por diversos filtros que dan forma a una perspectiva personal sobre cómo es y cómo debería ser el mundo, así como una versión de cómo cree que es su propia persona y de cómo son los demás. Surge la pregunta de si realmente existe esa fuente de la que emanan las diferentes realidades, y si podría llegar a darse algún día la capacidad de descubrirla y descifrarla en toda su pureza. La premisa de que estamos limitados por los órganos y el intelecto propios de nuestra especie implica que para asir esa meta se deben trascender los sentidos, por lo que la respuesta lógica y racional termina abocada a una negación rotunda. Ello no ha evitado que a través del tiempo se hayan ido desarrollando una ciencia y una tecnología que permiten escudriñar y desentrañar algunas parcelas de su terreno. Muchas de las cuales, todo sea dicho, arrojan más interrogantes que ...