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Umbral de equinoccio

Había sentido un natural impulso, al dibujar frente a aquella marea, donde no llegaba el otoño, y solo corría una primavera. Mientras surcaba cada línea, decidí no pensar en ellas, que la lluvia de dentro del alma, mostrara lo que allí quisiera. Bajo un sol que nacía nuevo, iba yo dándome cuenta, que tu nombre iba apareciendo, en la superficie de la arena.

Tu horizonte de sucesos

Que imposible era cada día, el ocultar el indeseado deseo, que en alterada sangre palpita, en cada segundo del minutero. De acampar en tu sonrisa, y de perderme en tu cabello, de descender por la cornisa, de tus ojos en mí abiertos. Tras andar por tus mejillas, en delicado y suave paseo, donde ninguna noche es fría, al ser tu mente mi firmamento. Curiosidad que otearía, en estrellas de tu pensamiento, como astronauta en su melodía, fascinado por tu universo.

Dies irae

Su grito clamará hacia el cielo, bajo las nubes vestidas de espanto, sobre los ángeles de amargo lamento, y cada demonio vil derrotado. Constructor de ese mismo puente, hecho de piedras del pecado, que los no vivos cruzarán, desde el espejo su otro lado. Junto a las hijas de la muerte, cuyo amor será brindado, susurrarán nombres de reyes, que colgará de su lúcida mano.

Crónicas de Aodren: La senda del brujo

Sería imposible contemplar la evolución de toda una vida sin la interacción y la relación con cada persona que ha aparecido en el camino, dejando en mayor o menor medida cada una de ellas una marca en el molde formado por los sentimientos y los recuerdos que habrán ido forjando vivencias y la propia personalidad, como hilos formando un telar. El extraño libro que Llewellyn y Erin habían conseguido, La Maldición del Lobo Negro, no tardaría en ser estudiado a fondo cuando se lo hicieron llegar a las manos de Lizbeth. Era la llave que supuso que podría proporcionar claves importantes para la liberación de su hermano. •  Consultar la cronología de las crónicas   • Aodren se reunió con ellos en un emotivo encuentro pocos días después de tener lugar el evento en el que Gwenn consiguiera enfrentarse y apaciguar el espíritu de la naturaleza conocido como Bleidd que residía en el brujo, sintiéndose éste incapaz de encontrar una forma adecuada para mostrar su agradecimiento...

Aquella última vez que hablamos

Desde aquel día has viajado conmigo, sin estar del todo presente, en el baúl no siempre visible, de mi mente no siempre consciente. Con pegatinas de cada viaje, representando instantáneas alegres, de ese tiempo juntos compartido, como la estrella más ardiente. Hasta que abierto en un descuido, por un deliberado accidente, se convirtió en el agujero negro, que absorvió mi realidad aparente. Transportándome a aquel momento, donde a ti hube de conocerte, donde tus ojos me dijeron, que jamás dejaría de quererte.

El camino innombrable

A través de turbias arenas, y de la duda su espeso océano, en el filo de la espada serena, entrenó su mente y su cuerpo.  Sin existir mayor enemigo, que los propios pensamientos, que traicionan la conciencia, sin remar a buen puerto. Es del espíritu su guerra, en muerte y renacimiento, navegante de la experiencia, del cascarón roto por dentro. Sin amarre en ninguna tierra, de su nave quiso ser dueño, resucitada en nueva madera, se hizo hermano con el viento.

El faro de Demian

Jamás había sentido lo que me transmitió aquel lugar. Después de surcar una carretera a través de montañas de tierra removida y algunos grupos esparcidos de edificios sin vida y otros tantos en ruinas (testimonios de un proyecto urbanístico abandonado hace largo tiempo), descendí hasta el final del asfalto dando con la entrada a un terraplén. Tras detener allí mi viaje, llevé mis pasos hacia el guardián de aquella desértica zona, un faro no demasiado grande de color blanco y líneas rojas horizontales.  Cerca de él dos mujeres jóvenes charlaban animadamente enfocando sus cámaras por turnos una a la otra para obtener instantáneas, mientras enfrente y algo más a lo lejos una chica pasaba el tiempo absorta en su móvil sentada en un cúmulo de piedras, acompañada por un simpático perro de pelaje grisáceo que no hacía más que corretear en todo el terreno circundante. A mi derecha, un hombre y una mujer (ambos de una edad más madura) hablaban en confidencia mientras caminaban con calm...

Cuando las vidas se cruzan

Yaciendo tu cuerpo bajo la luz, de la ventana recién abierta, observé tu paisaje matutino, en esa mañana aún no despierta. Como un cuadro sobre la cama, donde cada pincelada cuenta, el secuestro de los sentidos, tras una noche solo nuestra. Pintado de aquellos colores, inexistentes en la naturaleza, el de todas tus cualidades, que me hicieron amarte entera. Formando la única obra de arte, en el museo de mi cabeza, mientras miraba como dormías, decidí dibujarte con mis letras. En un vano e inútil intento, antes de que todo desaparezca, de sentirte al despertarme, al ser mi mente la que te sueña.

Mapas de otros mundos

Han pasado ya un buen número de años desde que por primera vez comencé a verter un pequeño torrente de inspiración de diversas formas en este humilde rincón, donde cada gota, salvo pequeñas excepciones, proceden del mar de mi mente en el que navegan fragmentos de mi experiencia e imaginación, esos buques fabricados por sentimientos que naufragan y vuelven a zarpar una y otra vez.  El rumbo de conocer ese misterioso, inescrutable y difuso océano que es uno mismo ha permanecido invariable, desde a través de simples relatos o desahogos emocionales y reflexivos, hasta la creación de cartas extraviadas con forma de barcos de papel lanzados a la deriva. En ellos viajan las alegrías más profundas, los sueños e instantes más bohemios, las lluvias de tenebrosa oscuridad, las decepciones más amargas... En ocasiones he pensado que he escrito menos de lo que hubiera deseado, pero forzar las cosas y no dejar que fluyan con naturalidad es algo que nunca ha formado parte de mi, para bien o p...

Retazos de confianza

Se habían querido desde siempre, e ignoraron dicha verdad, mientras se hacían tanto daño, dando razones para olvidar. Que estar juntos era el anhelo, al que querían juntos llegar, que compartir partes del tiempo, sería un sueño hecho real. Donde aceptar cada defecto, y amar cada cualidad, donde dejar de echar de menos, y no olvidar sus nombres jamás.

Al filo de la cordura

Escribí tu nombre en mi bandera, porque has sido mi única patria, donde compuse notas enteras, con cada una de nuestras miradas. Guardo en una invisible botella, de un cristal color esperanza, la custodia de gran delicadeza, de tu cabello su fragancia. Vuelco el diario en la libreta, de cuyas hojas nunca cambian, pues mis trazos solo muestran, el beso que saboreó tu alma. Llevando en tantas ocasiones puesta, la improvisada y rígida máscara, que oculta mi mayor tristeza, de las ausencias la más amarga.

Quod fuimus, estis; quod sumus, vos eritis

Todo empezó como pequeños paseos nocturnos como una forma de evadirse durante esas noches que tenía libres. La caída del sol cubre todo por un manto de magia haciéndole capaz de permanecer hipnotizado por las luces de cada rincón de la ciudad, cada una de ellas testigo mudo de la vida de incontables personas, de fragmentos de historia, y al mismo tiempo pequeños faros que alumbran donde de forma natural debería reinar la más absoluta negrura entre los retazos urbanos de características cambiantes, dependiendo estos últimos de la ciudad en la que se encuentre. La medianoche vacía de vida las calles al igual que las carreteras que le guían por el mar de destellos y oscuridad. Solo con sus pensamientos, en dichas vías de asfalto que le terminan conectando con otras que le llevan a zonas cada vez más apartadas. El color propio del ébano comienza a teñir su casco, su cazadora, sus guantes de duro cuero, cual criatura de la noche buscando mimetizarse y fundirse con el ambiente al ...

El diablo de Timanfaya

Sobre el inconmensurable océano más allá de las Columnas de Hércules yacen siete fragmentos como último vestigio de un paraíso perdido con forma de islas. No muy lejos hacia el oriente de una de las principales, conocida como un mágico continente en miniatura llamado Gran Canaria, aparecen ante la vista Fuerteventura y Lanzarote. Sería en esta última, a principios de septiembre del año 1730, donde se manifestaría el peligro durmiente de una fuerza de intensidad solo igualada por la belleza de aquellas tierras, pues allí las puertas a lugares inspirados en el Edén en ocasiones están muy cerca de las que llevan al Inframundo. El destino desplegaría sus alas para sobrevolar el pueblo de Timanfaya, donde estaba teniendo lugar un festejo como ningún otro se había visto para el que no escatimaban recursos, pues el hijo del hombre más rico del lugar y la hija de unos agricultores de plantas curativas celebraban su matrimonio. La unida y enamorada pareja, desde hacía tanto tiempo como...

Perdido en tu medianoche

Y hubo quien se creyó por siempre, de blancas playas y verdes prados, pero sería una de muchas ciudades, la que conseguiría a él hechizarlo. Pues cautivo de tus propios ojos, cual mirador bajo un cielo claro, deseó correr por las autopistas, de tus pensamientos más abstractos. Visitar de tu mente el museo, donde esculturas del pasado, dieron forma a las emociones, que como persona te han forjado. Pasear en los tranquilos parques, que cubren tu piel de lado a lado, donde acaricio cada brizna de hierba, con mis desnudas y cálidas manos. Probar el agua de caudalosa fuente, que da sabor a los mismos labios, que mostrándome el camino al templo, con tu permiso al rincón más sagrado.

Crónicas de Aodren: Codex Abraxas

Creyó estar muerto, y de hecho, su cuerpo lo estaba, pero su consciencia de alguna forma permanecía presente. Se vio arrastrado a un túnel de luz junto a un ser que no tardaría en aproximarse y acompañarle a modo de guía, un ser que carecía de forma, como una extraña nebulosa de diversos destellos constituida por pura energía. •  Consultar la cronología de las crónicas   • La travesía duraría unos instantes hasta que la luz lo cubrió todo por completo, y se encontró de repente en el ascenso de una solitaria montaña rodeada de un mar de nubes. La desaparición del ser no le pasó desapercibida, al igual que una imposible conjunción en el cielo (propio de un enrarecido atardecer más intenso de lo normal) del Sol y la Luna. Ambos tenían un enorme tamaño, situado el primero justo por encima del segundo a muy poca distancia uno del otro, reinando ambos el firmamento al mismo tiempo. Continuó el ascenso sin dificultad dándose cuenta de que no ejercía ningún impulso fí...

Antítesis onírica

Caminando por aquel largo pasillo que bien podría ser el de cualquiera de los hoteles que he visitado a lo largo del tiempo, no tardé en recobrar paulatinamente cierta lucidez, me encontraba de nuevo dentro de un sueño. Me dejé llevar por la situación, expectante, y el instinto me llevó a abrir la primera puerta que apareció a mi lado izquierdo. Al abrirla me vi al instante andando dentro de una sala amplia e iluminada por unos grandes ventanales, una luz ligeramente anaranjada y agradable que penetraba por aquellas enormes cristaleras de forma muy intensa. Habían varias estatuas y mobiliario de corte entre lo moderno y lo clásico, de tonalidades claras y cálidas similares a la madera, estando todo ello en torno a una chimenea encendida de llamas muy vivas. Me percaté de que no me encontraba solo a los pocos pasos. Aquella sala estaba abarrotada de gente, personas de apariencia normal, de todo tipo y condición, que no reaccionaron a mi presencia y que permanecían tranquilament...

El rostro de la inspiración

Eres lo que va y viene, cuando solo se le antoja, sin saber de dónde procede, naturaleza tan caprichosa. Desapareces cuando quieres, sin dejar una triste nota, pero vuelves de repente, para estar juntos a solas. Te sintonizo cuando anochece, como una invisible onda, de una radio que no duerme, que susurra muchas cosas. Cuando todo ello sucede, me despiertas a cualquier hora, para escribir lo que precede, a tu voz tan silenciosa. Formas cartas sin remitente, hacia toda y ninguna persona, cual desahogo de alma viviente, eres el amor que nunca traiciona.

Soldado de la vida

Llegó a encontrarse a sí mismo tan cansado de sentir, a preguntarse si la única forma de parar era dejar de sentir por completo. De crearse un caparazón de piedra tras una gran puerta de hielo, pues no dejó de estar en guerra, siendo el campo de batalla tanto su mente como su cuerpo. Una parte suya aprendió el amor, y la otra el resentimiento, ambas en lucha a muerte de un interminable duelo que bien le desgarraba en pedazos durante el amargo proceso. Aferrándose en lo positivo y en lo que creyó correcto intentó enterrar en vano a las sombras que acechaban desde dentro. Pero nunca se van, siempre vuelven, siempre terminan alcanzando tanto al loco como al cuerdo. La cara y cruz, pensó por momentos, de todo viaje por este sueño. Que no es cuestión de combatir los demonios, sino de aprender a convivir con ellos para así aprender de sus lecciones primero. Y como aspas de molino sacudidas por repentino viento comprendió los ciclos de la experiencia por los túneles del tiempo. Deambu...

La rime d'un autre printemps

Desde aquella luminosa estadía, quise quedarme siempre despierto, para observar como dormías, y cuidar de todos tus sueños. Afrontar las pesadillas, que estuvieran al acecho, compartir noche y día, tu carga de malos momentos. Mientras volaba en la osadía, de seguir amándote en secreto, atrapado en la hechicería, de nuestros labios en un beso. Así cual loco equilibrista, andando en nubes sobre el cielo, me di cuenta que tenían, cada curva de tu cuerpo. Y entre ellas me perdía, esperando esos momentos, sobre los cuales escribía, y que eran solo nuestros.

Dolce ragazza chiamata primavera

Qué será el recordarte de repente, dondequiera que me encuentre, y sonría al escucharte, o al verte, sintiéndote a veces a mi lado, sintiéndote a veces enfrente. El venir sin saber de dónde un abrazo junto al reflejo de tu cabello cuando la felicidad no se encuentra de paso. Las pinceladas de tristeza en los cuadros de buenos momentos por no ser compartidos con quien dejó una huella en el recuerdo, en sus playas de blanca arena, la misma que permanece imborrable por el tiempo y su marea. Qué será el pensarte, en cómo te encuentras, en preocuparme, en si estarás viendo unas parecidas nubes o un similar oleaje, haciendo en tu mente un hueco a ese alguien que soñó compartir contigo de la vida sus montañas y valles. Qué será, de qué forma explicarse, cuando para mí no has dejado de ser lo impronunciable, lo referente al echar de menos, a la nostalgia, a ese dolor silencioso e incesable, el de dos estrellas fugaces que coincidieron y que jamás distanciar sus rumbos debieron. Qu...

Realidades incómodas

Cuanto más de todo se aprende, de lo que se ignora más se es consciente, todo lo inconcebible para la mente, de lo que cada día nos envuelve. Un teatro falso y decadente, de egoísmo e intereses, un baile de máscaras que conmueve, los corazones de sangre inerte. Control de masas en la gente, que enfrenta al prójimo y al diferente, a todo el que salga de la corriente, de un pensamiento de esclavitud y muerte. Durmiendo el poder que desde siempre, yace en nuestras almas vivientes, una luz que está presente, en nuestro núcleo como especie.

Sic mundus creatus est

Los mitos y las leyendas, le invitaron a amar la historia, desvelando de cada cultura, los pilares de luz y sombra. A través de una sociedad enferma, superficial y carente de forma, como noche de apagadas estrellas, en un mar de aguas pantanosas. Buscador de la vida su esencia, y el sentido de todas las cosas, hallando en misterio y ciencia, lecciones de épocas muy remotas. Filosofía que da respuestas, a la voluble ilusión del ahora, comportamientos en la existencia, de un reloj que no marca la hora. Es la guerra de cada alma despierta, y la de toda mente curiosa, de querer trascender la consciencia, en la evolución como persona.

El eco de tu nombre

Cambié la mirada del chico risueño, de ojos oscuros y penetrantes, por algo curtido por los sentimientos, aprendidos en tan arduo viaje. La experiencia del laberinto sin dueño, de extraños pasadizos en lo inefable, tras las efigies de los guerreros, que ya fallecieron en tales umbrales. Sin sentirme vivo ni muerto, llevo mi piel entre tatuajes, siendo el único que puede verlos, muestran todas tus palabras amables. Son guardianas de nuestros momentos, que sustituyeron a mi propia sangre, con alevosía por la mente fluyendo, tras el error de intentar olvidarte. Pues cómo podría arrancarme del pecho, lo que de mí mismo forma parte, cómo podría negar todo aquello, que jamás me hizo dejar de amarte.

Carta extraviada

No he dejado de pensarte, en los recuerdos no vividos, de cada uno de los momentos, que he deseado compartir unidos. Eres la lluvia de la nostalgia, que cae disolviendo el propio olvido, donde se pierden todas mis lágrimas, de como no supimos ser amigos. Las mismas que forman la tinta, de cada detalle que dejo escrito, que el corazón me dicta en silencio, como si hablara solo contigo. Intenté vallar los sentimientos, pero escaparon en su albedrío, cabalgando el eco de los errores, que el destino hubo cometido. Y no han dejado de alimentarse, durante un tiempo que se ha detenido, un amor por ti que solo ha aumentado, un aprecio por ti que solo ha crecido.

De mi mente

A las cinco y donde siempre, solía esperar a tu llegada, a las cinco y donde siempre, solía ver como te acercabas. En aquellos atardeceres, se reunían nuestras pisadas, con un silencio hecho regente, que siendo agradable nos abrazaba. Y besando con suavidad tu frente, rincones del parque nos aguardaban, entretanto una inesperada lluvia, hacía que tú guardaras las gafas. Y todos corrían a guarecerse, mientras paseábamos como si nada, a las cinco y donde siempre, la felicidad fue una vez soñada.

Amantes

Se volvieron extraños para sí mismos, al entregar cada uno su propia mitad, se sintieron completos desconocidos, empujados a salir de la oscuridad. Habían abierto por fin sus ojos, reivindicándose de forma voraz, junto al torrente de un éxtasis mútuo, y una comprensión nueva por alcanzar. Desde entonces ya no creerían, en la existencia de la casualidad, pues la convergencia de sus caminos, fue para ellos un orden por descifrar. Danzando ambos en el sortilegio, de una melodía de dicha carnal, derritiendo el calor de ese mismo baile, las máscaras de la mentira y la falsedad. Sería a través de aquel lúcido sueño, del que no querrían despertar jamás, donde redimirían todos los pecados, forjando una noche sin igual.

Ausencia de nada

Me sentí atraído por la tormenta, que solía dibujarse en tu cabello, haciendo a veces que lloviera, de incontables poemas sus versos. Deseando plantarlos en la húmeda tierra, de tus rincones más secretos, haciendo mis labios que florecieran, en el placer de un instante nuestro. Mientras las miradas confluyeran, reflejándonos en los ojos abiertos, liberando un arroyo de suaves caricias, bajo un puente entre ambos cuerpos. Que desde el alma te contaría, compartiendo juntos el mismo silencio, cómo desde que apareciste aquel día, nació la forma en la que te quiero. Un río de amor que desembocaría, en cada noche su firmamento, con brillantes frascos que yo lanzaría, con incontables mensajes como estos. Así todo el mundo vería, al igual que tú en cualquier momento, lo que de tí habla mi poesía, aunque me abandone a mí el aliento. Pues aunque estemos hechos de estrellas, y partamos todos del mismo puerto, mi corazón decidió mirar solo a uno, de todos esos in...

Ondas de polaridad

En más de una ocasión me he preguntado qué estoy haciendo. He continuado escribiendo, no suelo pensar demasiado al hacerlo, solo intento dejar salir aquello que va muy dentro, pero así ha sido siempre, o eso es lo que creo. Y escribo, juntando palabras, pero han sido tantas las que se atragantan y han quedado en algún lugar del tiempo varadas, solo unas pocas llegan al papel, solo unas pocas llegan a la pantalla. Y escribo, formando frases, dándome cuenta que en la base hablo siempre de lo mismo, solo cambio el recipiente y su decoración, pues permanece intacto el contenido. ¿Qué fue de aquella parte de mi interior?, aquella que me susurraba que el romanticismo y el amor no son más que una ilusión, un mero cuento chino, una elaborada fábula para niños. Pero esa voz tal como vino un día marchó, repitiendo a veces desde entonces el mismo ciclo como el recuerdo de una amarga canción. Como esos viajes de la experiencia que viví por el sentimiento, viajes de amar y sentirse amado, pero tam...

Llave maestra

Somos realmente lo que hacemos, cuando nadie está mirando, somos un gran jardín secreto, que siempre se está cultivando. Ese lugar que todos tenemos, que permanece bien cerrado, siendo solo a unos pocos, a quienes el lugar es mostrado. Aunque existen muchas puertas, y parcelas por separado, no todo estará a la vista, para el visitante invitado. Al igual que zonas profundas, habrán verjas de duros candados, infranqueables altas barreras, contra lo que hizo tanto daño. Donde ángeles y demonios pasean, ante la complejidad del ser humano, donde unos luchan contra ellos, y otros los liberan en sus actos. Como ese mismo laberinto, por una llave única iluminado, la que abre todas mis puertas, propiedad de un amor siempre recordado.

Crónicas de Aodren: Lizbeth. Hijos del Cristal

Aquellos rayos de sol intensamente anaranjados traspasaban las amplias cristaleras transportando dentro la magia de ese instante tan efímero y especial de cuando no es ni de día ni de noche, heraldos del atardecer, con pequeñas partículas de polvo navegando por el aire buscando cada una su propio refugio perdiéndose de la vista en cuanto se alejaban del haz de luz, como si este mismo revelara algo que permanecía oculto y sin embargo estaba a su alrededor constantemente. Al verlo durante su pequeña pausa de contemplación no pudo evitar compararlo justo con lo que le hablaban aquellas delicadas y desgastadas páginas. •  Consultar la cronología de las crónicas   • Desde fuera le llegaban los gritos de niños que no querían entrar en sus casas. Pronto se haría de noche y su tiempo de juego en el campo llegaba a su fin, e intentaban rebelarse solo por extender su momento de ocio y libertad unos minutos más, algo que raramente conseguían. — Mamá —dijo al salir por un mom...

Crónicas de Aodren: Cacería de la Luna Negra (III)

No importa lo previsto y detallado de una planificación o cada una de las situaciones que mentalmente se puedan recrear acerca de lo posible que pueda ocurrir. Todo puede torcerse a un nivel inimaginable sin verse venir en cualquier momento, en cualquier instante. Era algo que en esa noche tan diferente de todas las demás experimentaban de una forma única llevándoles a límites insospechados. •  Consultar la cronología de las crónicas   • Nada les había preparado para afrontar una terrible verdad que les estaba siendo mostrada de forma cruda, sin presentaciones. En un mundo decadente, viejos mitos y leyendas olvidadas estaban cobrando vida, haciendo de los peores terrores ya conocidos meras historias para niños. Como si un nuevo tablero de un macabro juego emergiera junto a nuevas piezas, superponiéndose a uno mucho más viejo de fichas menores y desgastadas. A una de esas piezas le seguía una marabunta de intensos y constantes crujidos. Se abría paso a través...

Siete de la mañana

He visto tu nombre formarse en la blanca espuma, de un oleaje constante y creciente, haciéndome sentirte una vez más de nuevo, desde un mar de agua que me es indiferente. Mientras avanzo desde una calmada orilla, me adentro en un ahora cambiado ambiente, donde ya no existe arena ni playa, tan solo tú volviendo a inundar mi mente. Paseando por mis laberínticos pensamientos, como una ráfaga de aire intenso y caliente, sacudiendo el mismo latir en el cuerpo, que aparecía cuando tú estabas presente. Con mis sentidos comenzando a buscarte, mientras me dejo arrastrar por la corriente, donde el brillo del sol refleja mis sueños, por los que en ocasiones te me apareces. En los que el camino de vuelta a casa, surge de una oscuridad aparente, en los que te abrazo con fuerza y ternura, y te recuerdo que jamás dejaré de quererte.

Aullidos del silencio

Dicen que la noche es para los amantes, y quizá por eso me enamoré de ella, no porque esté el brillo de tu mirada, en cada una de las estrellas. Dicen que no he vuelto a estar con nadie, y quizá por eso busque a la luna llena, no porque siga amando a la misma mujer, que lleva tu nombre y tu silueta. Dicen que he dejado de ser el mismo, y quizá por eso nada me conmueva, no porque dejara de escuchar tu risa, desde aquella fatídica fecha. Dicen que mi mirada está algo perdida, y quizá por eso ya nada vea, no porque sueñe a menudo despierto, con tu más que anhelada presencia. Con besar tu frente y acariciar tu piel, con charlar juntos hasta que amanezca, con el compartir todo el tiempo robado, con seguir amándote hasta que muera.

Bosques de papel

De cada espada y escudo roto, surgirían lágrimas de ardiente fuego, que unidas a tanta sangre vertida, forjarían un frío corazón de hierro. Atado a unas oscuras alas, ofrecerían el más alto de los vuelos, junto a una limpia mirada nueva, hacia los más perdidos de mis fragmentos. Como infinitas hojas de papel arrugadas, cerca de una papelera de color cielo, de uno completamente nublado, de uno con lluvia y fuertes estruendos. Donde en cada una de ellas, escribí formas de decirte un te quiero, pero ninguna pareció ser suficiente, para ganarme a tu lado un humilde hueco.

Otras voces, otros ámbitos*

No hay conjunto de palabras, ni las habrá durante el tiempo, con las que pueda describir, todo lo que he sentido y siento. No importa lo mucho que escriba, desde la inspiración de tantos momentos, pues no existe ciencia ni libro, que detalle lo que yo llevo dentro. A través de mi conciencia, dando vida a este prestado cuerpo, volví a nacer en una tierra, que me daba por más que muerto. Andando sobre cumbres y playas, y volviendo al gentío de ciudades y pueblos, cualquier ambiente que resulta agradable, me susurra lo mucho que te echo de menos. Pues toda belleza que me es contemplada, es la misma que la de tu recuerdo, que si realmente existe un paraíso, debe de estar sin duda inspirado en ello. *Revisión del poema "Tierra de Magia", modificado y sustituido a fecha 01/06/2017 Intención de expresión intacta, cambios en morfología.

Lejos de casa

En largos instantes al borde del infinito, en la quietud de la mente, al fundirse con el sonido ambiente o el silencio más estridente, cuando surge tu nombre irrumpiendo en el presente junto a lo que me convirtió en un humilde poeta por accidente. Desde hace tanto perdido en otro tiempo, un cosmonauta dado por muerto lanzando pensamientos sobre ti al viento, quien deseó contigo escribir un cuento a través de un camino por tierras de frondosos detalles y momentos. Que resumiría la vida a través de un sentimiento que llevaría tu nombre grabado como un lúcido sueño, que imaginaba nacer al conectar nuestras mentes con el primero de incontables besos saboreando nuestros labios mientras me envuelve la fragancia de tus largos cabellos. Mientras la brújula del alma, estropeada, la misma que deseaba señalar el norte, pero desde que hubiste aparecido solo alcanzó a señalar tu nombre. Observando desde el barco que había surgido un nuevo faro que marcaba el horizonte, junto a una limpia y clara...

Solitude

Sigue siendo esa fiel compañera, sin importar nunca la circunstancia, presente de una u otra manera, con su frío intenso cuando me abraza. Sigue siendo quien más enseña, en las reflexiones más profundas, tanto en la paz como en la guerra, a través de las luces más oscuras. Una guía de naturaleza eterna, que yace a mi lado desde la cuna, a quien pregunté de forma abierta, si para el amor existe una cura. Aunque sé que es mi propia condena, sin necesitar respuesta alguna, es el sentir tanto hasta que duela, el seguir queriéndote con esta locura.

Inveniam viam

Allí estaba, intimidante, erguido sobre su enorme tamaño como si quisiera tocar el mismísimo techo del mundo. Yo había llegado con el mismo objetivo, pero mi intento palideció al lado del suyo, como el de un pobre pajarillo que mueve sus alas apenas comenzando a aprender a volar mientras observa a los mayores surcar el cielo con gran maestría. Es difícil no sentirse empequeñecido a un nivel difícil de describir. Estar a su lado fue una experiencia buscada y digna de ser vivida, precedida por un ascenso durante el cual cada paso desde el comienzo hizo aumentar la sensación de estar en un viaje místico en cierta manera. El aire que llenan los pulmones allí ha sido el más puro que he respirado nunca, despejando la mente, los pensamientos y los sentidos con cada aspiración, como una máquina a la que se le suministra un combustible limpio y renovado que la hace funcionar tal y como debería desde su diseño original. A lo lejos no tardé en contemplar a las nubes acariciar las cimas de otras ...

De lo que no suele decirse

Atraído como frías manos a una fogata de invierno, sintiendo arder cada rincón prohibido de tu templo, junto a caricias navegando en ellos como una fuente que llena de vida al sediento. Buscando el tesoro de tu placer mientras me hundo contigo a besos, en la perdición para un hombre que se creía cuerdo, llevándonos a un descenso a la locura, a nuestro animal más interno, en una lujuriosa danza de nuestros cuerpos dejándonos llevar como salvajes de otros tiempos. Unidos sin descanso, siendo del día y la noche sus dueños, fundidos en uno solo por el más fuerte de los deseos, el de vernos reflejados en nuestros ojos mientras alcanzamos el éxtasis más extremo. Creando juntos un momento perpétuo, creando juntos un momento eterno. La de veces que en mi mente, de mil y una formas el amor habíamos hecho.

Radio de medianoche

Es como si hubiera ocurrido ayer, no importa cuanto pase el tiempo, quedó tan fuerte grabado en la piel, donde allí hubo aquel sentimiento. El mismo que grita al anochecer, lo que no fue dicho en su momento, junto al dolor que vi nacer, que rasga sobre mí el oscuro cielo. Bajo estas noches que escucho llover, por muy despejado que esté el firmamento, pues cada calle me hace ver, lo que tú me grabaste a fuego muy lento. Y esa parte que quiso volver, le susurra a la otra que me rompe por dentro, que aún después de todo ese arder, el amor por tí sigue surcando el viento. A cada paso que me hace seguir, en cada solitario y nocturno paseo, el sintonizar la radio que me habla de tí, y donde suenan canciones sobre lo nuestro.

Eco de un recuerdo robado

La buscó con la mirada entre todos los presentes nada más llegar y no tardó en reconocerla, allí estaba, esperándole. La luminosidad era radiante, propia de una despejada media mañana muy cerca del mediodía, teniendo en su conocimiento que asistía a una especie de celebración donde se organizarían bailes y comidas. Era la primera vez que se veían, o eso creyó, aunque la sensación de que ya se conocían desde mucho tiempo atrás era muy latente, la misma sensación que expresaba poderosamente un anhelado y deseado encuentro. Al mirarla todo el entorno pasó a un segundo y difuso plano como si nada más importase, pudiendo observar con nitidez su alegre y brillante rostro, su cabello, la forma en que iba vestida, mientras le devolvía con dulzura la mirada diciéndole con ella: «por fin estás aquí, deseaba tanto verte». Él se acercó a paso ligero invadido hasta el más mínimo pedazo de su ser por un sentimiento para el cual la palabra amor se quedaría insuficiente para hacerle justicia a la...

Náufrago de ti

A los días de nuestras vidas cruzarse, sin saberlo había comenzado a amarte, donde cada momento compartido contigo, forjó la visión de no dejar de pensarte. Pues de tu persona nacerían mis versos, que irían destinados para recordarte, que de tus ojos vinieron los sueños, que me convertirían en un navegante. Impulsado por el mismo deseo, de acompañarte en el más largo viaje, el que duraría toda una vida entera, en el cual no dejaría jamás de adorarte. Alimentando nuestros pensamientos, de llegar donde nadie hubo llegado antes, surcando juntos el nuevo mundo, que forjarían nuestros montes y valles. Convirtiéndome para ti en bálsamo, cuando amargos momentos te amenazasen, para compartir contigo cualquier dolor, y estar a tu lado sin importar lo que pasase.

Tabula rasa

Observaba un pequeño orbe azulado sobre un manto de oscuridad salpicado de pequeños puntos brillantes de diversas intensidades. El orbe aumentaba su tamaño paulatinamente mientras dejaba ver unos girones blancos recorriendo su superficie a una velocidad casi imperceptible así como unas manchas de color verduzco y marrón. Su velocidad de crecimiento fue aminorando hasta detenerse con la misma suavidad con la que se hubo estado expandiendo, justo cuando ocupó prácticamente todo el tamaño de aquella gran ventana, que no parecía estar sujeta a pared alguna, desde donde tenía fija su mirada. Ahora que se veía con más detalle pudo apreciar las grandes proporciones de aquel objeto, así como sus colores iniciales divididos ahora en cientos de tonalidades diferentes. —¿Qué es lo que más te gusta de estar aquí arriba? —le preguntó una voz de la cual no era visible su procedencia. —El silencio, creo que podría acostumbrarme a él. Habló bañado por un sentimiento de fa...

Crónicas de Aodren: Revelaciones

Un tacto áspero y pétreo sobre la palma de sus manos y parte de sus piernas le hizo abrir los ojos y alzar la mirada. Bajo él se extendía una vasta llanura de gravilla oscura como el carbón, que escupía humaredas de colores verdosos y azulados desde diversos huecos en la tierra esparcidos sin orden alguno. A pocas decenas de metros a ambos lados se alzaban riscos de grandes y negras rocas de diversos tamaños y formas. Parcialmente retorcidas, parecían víctimas mudas de una erosión brutal y desconocida. •  Consultar la cronología de las crónicas   • El lugar formaba el panorama de una especie de valle, en el cual no supo saber si era día o noche al no distinguir cielo alguno. Con gran dificultad se alzó sobre sus piernas y comenzó a caminar hacia delante con la única intención de, no sin cierto sobrecogimiento, otear el entorno en el que se encontraba. Después de largo rato de cansados y dolorosos pasos a pies desnudos, rodeado del más ruidoso de lo...

Dioses del siglo XXI

Extendieron sus múltiples zarpas, a través de muchos nombres, corrompiendo a todas las almas, que escucharon sus canciones. Creyéndose omnipresentes, envenenaron los corazones, prometiendo ser omnipotentes, a quienes sacrificaran sus valores. Nuevos dioses hubieron nacido, en la mente negra de los hombres, esclavizándolos en el deseo, por encima de todo lo que conocen. La corrupción bajo su sombra, haría nublar a las razones, que apagaría a la humanidad, y crearía monstruos en su nombre.

Crónicas de Aodren: El retorno de Ceneo (III)

Sintió su interior a punto de desmoronarse en miles de pedazos como un viejo templo de erosionadas columnas durante un intenso terremoto. La mente se le nubló invadida por pensamientos que no quería escuchar. Los párpados le pesaban tanto que no pudo evitar caer paulatinamente en un estado de somnolencia hasta que un crujido seco e intenso muy cercano frente a él penetró en sus oídos cortando el presente como la hoja de una espada recién afilada en la carne de un desdichado. Volvió a la no menos extraña vigilia. •  Consultar la cronología de las crónicas   • Allí se alzaba un hombre de edad y estatura medias . O jos ligeramente rasgados, de cabello tan corto que parecía casi estar desprovisto de él de no ser por una ligera sombra, portador de una fría e inexpresiva mirada mientras se acariciaba una cuidada barba no demasiado poblada con su mano izquierda. El estar ataviado con unas prendas ligeras de cuero y tela a modo de túnica, unido a una complexión no demasiado...

Autumnus nocte

Hace mucho que perdí la cuenta, de las ocasiones que he sentido verte, sin estar en absoluto dormido, sin importar desde donde me encuentre. En las luces de paseos nocturnos, o en el mar en cuanto amanece, en estos días que se vuelven nublados, y en el cielo de otoño que se oscurece. Mientras en cada una de las hojas, que caen de los árboles sin cese, me imagino a la lluvia formando, recuerdos que contigo quedaron pendientes. Como cada uno de los apasionados besos, que solo a tu boca le conciernen, y cada una de las caricias, que a nuestros cuerpos pertenecen. Mientras cada estación a su manera, hace que el amor a mi me recuerde, que solo tú eres la única, que en mi sentir está por siempre.

El viaje más largo

Días extraños, escribí hace un tiempo. Ese tiempo que camina inexorable en una sola dirección a velocidades cambiantes. Tiempos extraños, tiempos en busca de un autoconocimiento y un sentido de la existencia escurridizos, como un camino enormemente accidentado bajo unos pies cansados que se detienen de vez en cuando para intentar recuperarse antes de continuar la marcha. ¿Pero es ese camino realmente así, o es algo moldeado por la mente? ¿A dónde lleva? Son ya un buen puñado de años, desde muy niño, leyendo y estudiando con avidez todo cuanto captase mi interés y me aportara conocimiento. Todo comenzó con la mitología, de la cual siempre recordaré intensamente como si fuera ayer esos primeros instantes maravillado por las páginas de aquel gran y pesado libro (que aún conservo), de noche, bajo una suave luz anaranjada en el salón principal de la que era mi casa por aquel entonces (de cierta antigüedad, de esas que transmiten cierto aire de misterio en cuanto cae el sol), que narrab...

Playas de mi mente

Dichosos habrán sido los ojos, que a ti hayan conseguido verte, dichosos también los oídos, que tu voz puedan tener presente. Afortunado el aire que corre, y tu cabello con suavidad mece, afortunados el sol y la luna, cuando su luz sobre tu piel se ciernen. Mientras las calles de la lujuria, hablen entre ellas y se cuenten, que por aquí pasearon dos amantes, durante sus sueños más fervientes. Pues como las olas que sin descanso, buscan la arena que tengo enfrente, por mucho que pase el tiempo, no dejaré de buscarte entre la gente.

Crónicas de Aodren: La Torre del Silencio

El sonido del trote del caballo unido al de los cascos pisando hierbas algo secas junto a pequeñas piedras diseminadas por el camino le calmaban, por fin tenía un instante de descanso mientras el amanecer se abría paso suavemente entre las hojas de los árboles desde el lado izquierdo de la ruta. •  Consultar la cronología de las crónicas   • La lluvia hacía rato que había cesado, y diminutos y hermosos destellos de luz salían de entre las ramas debido al reflejo de gotas de agua que, perezosas, aún se resistían a emprender el viaje hacia la húmeda tierra. El fresco aire y el olor a campo siendo alimentado por el líquido de la vida impregnaba sus pulmones y sus sentidos, cerrando los ojos durante unos instantes y dejándose llevar por un estado meditativo de cierta paz. Un tiempo en el que su mente alcanzó de forma intermitente pensamientos en blanco que eran interrumpidos por diversas cavilaciones que ascendían a su consciencia como troncos imposibles de hundir en mar abi...

Vientos de verano

Tras esta ventana, escucho ahora rugir el viento, que en esta madrugada, arrastra muchos de los sueños. De cada una de las personas, que ya andan durmiendo, mientras intento alcanzar, alguno tuyo entre ellos. Pues ya no deseo dormir, he preferido quedar despierto, para pensar en las razones, de quererte como te quiero. En la pasión que nunca acabó, de acariciar y oler tu pelo, de susurrarnos nuestros nombres, y nadar en nuestros cuerpos. Pues mi más sufrida pena, es echarte tanto de menos, durante todos esos días, que consigo permanecer cuerdo.

Luces de medianoche

Sin importar el rumbo, sin importar el destino. Se difumina el camino, y las luces se convierten en lo único visible desde la periferia de la visión. Pasan a toda velocidad mientras el viento golpea con fuerza como si intentara detener ese instante, hasta que se da cuenta de que no puede y parece rendirse, convirtiéndose en el único compañero de viaje. El cuerpo comienza a revolucionarse, la mente queda en blanco durante un estado casi de trance, y se intenta ir cada vez un poco más rápido. Todo lo que se mueve alrededor se convierte en vagas sombras, como recuerdos mal recordados, trozos de memoria mal encajados, piezas de puzzles en un cajón olvidado que nunca fueron completados. Y se va un poco más rápido, el corazón parece incluso dejar de latir durante un rato, solo se siente a la adrenalina al cuerpo inundando. El viento susurra "ten cuidado, la próxima curva podría llevarte al otro lado". ¿A qué otro lado?, le pregunto, pero se mantiene callado. U...

Crónicas de Aodren: Cacería de la Luna Negra (II)

Las anaranjadas luminarias ofrecían con su danza cierta calidez tanto física como emocional, extendiendo la falsa ilusión alrededor del pequeño grupo de casas de la existencia de cierta protección ante las sombras que caminan en la noche. La misma falsa ilusión con la que los niños se arroparon bajo las sábanas en sus camas, la misma con la que padres y madres comprobaron puertas y ventanas antes de dormir. •  Consultar la cronología de las crónicas   • Todos acabaron durmiendo tranquilos siendo visitados por agradables sueños. Todos excepto los que se encontraban en un destartalado edificio cuyas luces permanecieron encendidas, donde extrañas y desconocidas voces conspiraban a través de rostros encapuchados entre mesas sucias y marcadas de restos de comida y bebida.  No fueron las antorchas, ni las sábanas, ni las puertas ni ventanas las que se interpusieron ante el horror indescriptible. En el interior del no muy lejano bosque, tras densas capas de una niebla...

Escarcha ardiente

No lo evita y piensa en lo que pudo haber sido, bajo esta noche con luna de lágrimas blancas, creando luceros de estrellas que nunca han nacido, sobre un mar de mudas y rotas palabras. Que giran sobre un mundo de cosas que se han ido, creando sombras que continuamente le abrazan, y le recuerdan lo que nunca debió haberse torcido, dejando para siempre surcos de su sangre helada. Fluyendo por los valles de un pueblo maldito, congelando las ya frías cicatrices de su alma, así como la armadura que cubre el vacío, que mora en él dondequiera que vaya.

Quinto elemento

Como infinitos caudales de agua nacientes, surgieron en mí las razones para quererte, alcanzar ese mar que baña tu mente, traer la lluvia que tiñe campos de verde. Poseído por sangre alterada al solo verte, que fluye desde el volcán de mi pecho ardiente, bombeando una lujuria constante y creciente, junto al silencio que guarda tu mirada presente. Con la brisa que camina ya desde el oeste, donde la rosa de los vientos señala hacia poniente, el mismo lugar donde el sol ahora duerme, y presta su calor para que algo de ti me llegue. Aunque su amante la luna despertará muy en breve, portando un espejo para que luego yo recuerde, la noche que bajo ella para nosotros fue diferente, y las estrellas retomen la cuenta, y cuenten. Cada uno de los días que a mi lado desearía tenerte.

Una noche cualquiera

Pasó por la puerta con sus pensamientos centrados en la hoja de papel aparentemente importante que llevaba en una de sus manos, dispuesto a tomar la calle hacia la derecha. Justo al girar y continuar unos pocos pasos hacia delante, desapareció la tristeza que emanaban las oscuras baldosas del suelo junto al muerto y frío asfalto. Apareció ella. Cruzaba desde la acera de enfrente para dirigirse hacia el mismo edificio del que había salido él. Llevaba en sus manos, sujetada a la altura de su pecho, una carpeta de un vivo color azul. Todo brillaba con suma intensidad, parecía una mañana excepcionalmente resplandeciente (¿o acaso era de ella misma de quien provenía aquella luminosidad?). La miró hipnotizado mientras continuaba sus pasos, como hechizado por un encantamiento. (ilustración por Jenova94) Volvió a mirar al frente para continuar su camino, pero el movimiento solo duró unos pocos segundos hasta que una fuerza en él irrefrenable le hizo volverse para buscarla de nuevo. ...