Cada ser humano es un prisma poliédrico de contenido abstracto que refracta constantemente su versión de la realidad, tras ser moldeada por diversos filtros que dan forma a una perspectiva personal sobre cómo es y cómo debería ser el mundo, así como una versión de cómo cree que es su propia persona y de cómo son los demás. Surge la pregunta de si realmente existe esa fuente de la que emanan las diferentes realidades, y si podría llegar a darse algún día la capacidad de descubrirla y descifrarla en toda su pureza. La premisa de que estamos limitados por los órganos y el intelecto propios de nuestra especie implica que para asir esa meta se deben trascender los sentidos, por lo que la respuesta lógica y racional termina abocada a una negación rotunda. Ello no ha evitado que a través del tiempo se hayan ido desarrollando una ciencia y una tecnología que permiten escudriñar y desentrañar algunas parcelas de su terreno. Muchas de las cuales, todo sea dicho, arrojan más interrogantes que ...
El pequeño rincón de un poeta por accidente, un humilde escritor, un soñador permanente.