Las campanas de la catedral resonaban con gran fuerza. A punto estaba de amanecer. Faltaba poco para que las calles de la ciudad empezasen a bullir con el ajetreo diario, mientras la luz del día se deslizaba con suavidad entre los restos de grisáceos jirones de la noche, los cuales parecían querer aferrarse unos minutos más en algunos rincones formando sombras agonizantes. • Consultar la cronología de las crónicas • Uno de los edificios más imponentes fue el primero en recibir esas divinas y luminosas ráfagas del astro rey, reflejando enormes destellos en las vidrieras de sus enormes ventanales. La gran Torre del Conocimiento, o más comúnmente llamada Biblioteca Arcana. Delante de su gran puerta de madera había un guardia cuidando la entrada. En un estado notable de embriaguez, andaba ensimismado con el movimiento de una mosca, la cual sobrevolaba su nariz una y otra vez. Un muchacho de pequeña estatura se le ace...
El pequeño rincón de un poeta por accidente, un humilde escritor, un soñador permanente.