Su nacimiento fue recibido como un milagro en aquel ignoto lugar, visto por sus propios pobladores como olvidado y maldito por sus divinidades, donde desde hacía largo tiempo toda mujer embarazada compartía el destino de perder el fruto de su vientre, dando a luz a criaturas sin vida. El día en el que sus inocentes ojos se abrieron y contemplaron la luz del sol por primera vez, junto a los rostros de extraños que acudían a presenciar lo que creyeron imposible, marcó el transcurso de un agradable otoño que se alargó por aquellas tierras como nunca antes lo había hecho, hasta dar finalmente paso a una primavera que retomó solo una parte del ciclo natural de las estaciones, pues el invierno no volvió a hacer acto de presencia, siendo su lugar ocupado por una combinación, no siempre equilibrada, de las ya antes mencionadas. Esa sería la razón por la que a aquella niña le fue otorgado el segundo nombre de Neverwinter. • Consultar la cronología de las crónicas • A pesar de ser u...
El pequeño rincón de un poeta por accidente, un humilde escritor, un soñador permanente.