Aquella visita le sacó repentinamente de su trance, rompiendo el sonido del timbre la tranquilidad en la que se había sumergido después de un día agotador. Dejó caer con desgana el libro sobre la cama y se encaminó hacia el pasillo, atravesando el agradable entorno creado por las luces de ambientación nocturna ya dispuestas desde no hacía mucho. Abrió la puerta maldiciéndose un segundo y medio más tarde por hacerlo con una inusitada confianza sin haber ojeado antes por la mirilla, pero se preparó enseguida para encarar de muy mala gana a quienquiera que estuviera al otro lado. Justo cuando iba a dirigir su mirada al rostro del enigmático perturbador de su paz, la luz de la zona común del edificio se desvaneció, quedándose solo frente a una silueta inmóvil y demasiado ténue como para ser reconocida. Pasaron unos incómodos y tensos segundos hasta que una voz surgiera de aquella sombra saludándolo, acción que le permitiría averiguar por fin que se trataba de su amiga, a pesar de ser un to...
El pequeño rincón de un poeta por accidente, un humilde escritor, un soñador permanente.