Que el más bello de los parajes puede esconder el más terrible de los peligros era algo comúnmente sabido por todo aquel que tuviera un mínimo de experiencia en el mundo. Ella no era una excepción, pero si había algo que la incomodara más que el lugar al que se dirigía eran sus dobles ropajes de cuero endurecido y un sombrero de estilo tricornio del mismo material, que aunque no formaba parte de sus gustos habituales, ejercía muy bien su función para pasar algo desapercibida a ojos ajenos. • Consultar la cronología de las crónicas • La incomodidad sin duda iba más allá de la apariencia estética. Soplaban tiempos difíciles, diversos conflictos con los condes de las tierras circundantes habían sacudido las zonas locales, e irónicamente, la escasez de trabajo se había pronunciado hasta cotas desesperantes. Hasta que le llegó un encargo, pocos días atrás, del cual fue informada mediante una enigmática carta. De ser otros tiempos no habría aceptado. No era su especialida...
El pequeño rincón de un poeta por accidente, un humilde escritor, un soñador permanente.