domingo, 19 de diciembre de 2010

Duro despertar

Anoche entre sombras soñé,
otro caballero me daba muerte,
sensación de tristeza y vacío,
mi cuerpo yacía inerte.

Ese otro caballero,
te había robado el corazón,
partiéndome el alma en mil pedazos,
yo había perdido tu amor.

Triste y vacío, inmortal ya no me sentía,
tú eras lo que me daba la vida,
eras la razón por la que existía,
y ahora sólo era una flor marchita.

Noche sin estrellas,
día sin Sol,
playa sin marea,
héroe sin esplendor.

Te había perdido, ¡cuánto dolor!,
arde mi corazón, mi alma ya no tiene razón.

Con gusto me abandono a la muerte,
ya no quiero existir,
que mi alma y mi cuerpo se evaporen igualmente,
pues yo ya carezco de razón para vivir.

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