lunes, 23 de abril de 2018

Perdido en tu medianoche

Y hubo quien se creyó por siempre,
de blancas playas y verdes prados,
pero sería una de muchas ciudades,
la que conseguiría a él hechizarlo.

Pues cautivo de tus propios ojos,
cual mirador bajo un cielo claro,
deseó correr por las autopistas,
de tus pensamientos más abstractos.

Visitar de tu mente el museo,
donde esculturas del pasado,
dieron forma a las emociones,
que como persona te han forjado.

Pasear en los tranquilos parques,
que cubren tu piel de lado a lado,
donde acaricio cada brizna de hierba,
con mis desnudas y cálidas manos.

Probar el agua de caudalosa fuente,
que da sabor a los mismos labios,
que mostrándome la entrada al templo,
me dan permiso a tu rincón más sagrado.



domingo, 22 de abril de 2018

Crónicas de Aodren: Codex Abraxas


Creyó estar muerto, y de hecho, su cuerpo lo estaba, pero su consciencia de alguna forma permanecía presente. Se vio arrastrado a un túnel de luz junto a un ser que no tardaría en aproximarse y acompañarle a modo de guía, un ser que carecía de forma, como una extraña nebulosa de diversos destellos constituida por pura energía.

La travesía duraría unos instantes hasta que la luz lo cubrió todo por completo, y se encontró de repente en el ascenso de una solitaria montaña rodeada de un mar de nubes. La desaparición del ser no le pasó desapercibida, al igual que una imposible conjunción en el cielo (propio de un enrarecido atardecer más intenso de lo normal) del Sol y la Luna. Ambos tenían un enorme tamaño, situado el primero justo por encima del segundo a muy poca distancia uno del otro, reinando ambos el firmamento al mismo tiempo.

Continuó el ascenso sin dificultad dándose cuenta de que no ejercía ningún impulso físico para ello, pues carecía de cuerpo alguno, deslizándose en un estado de levitación. Él también era una pequeña nebulosa de energía, aunque sin destellos. Una extraordinaria capacidad sensitiva le inundaba, capaz de permitirle ver colores de tipos e intensidades que jamás había presenciado, al igual que diversos sonidos en derredor a pesar de estar en un lugar tan aparentemente en calma y apartado de todo lo conocido, si es que un sitio así existía realmente en el mundo material.

Al llegar a la cima observó una amplia planicie que terminaba en un inmenso pilar de irregulares paredes rocosas que lucía en su cara frontal un desconocido símbolo. De aspecto imponente, parecía querer servir de torre para alcanzar los dos astros que sobre él permanecían en el cielo de una forma imposible. Le pareció que sus tamaños incluso habían aumentado desde que había llegado.

A los pies del enorme roque, no demasiado lejos, una plataforma de piedra mostraba en su superficie un libro cerrado de grandes dimensiones. De extraños e indescifrables signos en su portada, su aspecto le hacía poseedor de un tiempo incalculable, sin embargo al acercarse el visitante a él y abrirlo con cuidado con solo desearlo mentalmente pudo ver como sus páginas, aún siendo igualmente de una manufactura propia de tiempos ya olvidados, tenía una presencia impoluta en sus letras y representaciones.

sábado, 21 de abril de 2018

Antítesis onírica

Caminando por aquel largo pasillo que bien podría ser el de cualquiera de los hoteles que he visitado a lo largo del tiempo, no tardé en recobrar paulatinamente cierta lucidez, me encontraba de nuevo dentro de un sueño. Me dejé llevar por la situación, expectante, y el instinto me llevó a abrir la primera puerta que apareció a mi lado izquierdo.

Al abrirla me vi al instante andando dentro de una sala amplia e iluminada por unos grandes ventanales, una luz ligeramente anaranjada y agradable que penetraba por aquellas enormes cristaleras de forma muy intensa. Habían varias estatuas y mobiliario de corte entre lo moderno y lo clásico, de tonalidades claras y cálidas similares a la madera, estando todo ello en torno a una chimenea encendida de llamas muy vivas.

Me percaté de que no me encontraba solo a los pocos pasos. Aquella sala estaba abarrotada de gente, personas de apariencia normal, de todo tipo y condición, que no reaccionaron a mi presencia y que permanecían tranquilamente en silencio como esperando algo. De repente comenzó a sonar una bella y delicada música que me hizo alzar la mirada, pues quise buscar su origen, y ésta provenía de una especie de terraza que estaba justo encima a modo de segunda planta de aquella sala. Busqué una escalera que no resultó estar nada lejos y ascendí lentamente mientras aquellas notas musicales me llenaban cada vez más y más. 

Al subir del todo giré hacia la derecha, y allí estaba, una mujer de aspecto casi angelical que sostenía un violín con sus manos mientras entonaba la divina pieza melódica. Me acerqué lentamente hasta guardar cierta distancia sin dejar de observarla, presenciando también que en esa planta había mucha gente con la misma actitud que los que había observado abajo. La chica parecía actuar con la intención de amenizar y hacer mucho más agradable la estancia de todos los allí presentes, y lo conseguía con creces.

Me invadieron sentimientos de que aquel lugar era como una sala de espera, o más bien un espacio de tránsito, quién sabe si en un sitio fuera de este tiempo y espacio. Tuve la impresión, ciertamente, de estar en una parada entre dos lugares que están más allá de la realidad que percibimos estando despiertos.

martes, 17 de abril de 2018

El rostro de la inspiración

Eres lo que va y viene,
cuando solo se le antoja,
sin saber de dónde procede,
naturaleza tan caprichosa.

Desapareces cuando quieres,
sin dejar una triste nota,
pero vuelves de repente,
para estar juntos a solas.

Te sintonizo cuando anochece,
como una invisible onda,
de una radio que no duerme,
que susurra muchas cosas.

Cuando todo ello sucede,
me despiertas a cualquier hora,
para escribir lo que precede,
a tu voz tan silenciosa.

Formas cartas sin remitente,
hacia toda y ninguna persona,
cual desahogo de alma viviente,
eres el amor que nunca traiciona.

viernes, 13 de abril de 2018

Soldado de la vida

Llegó a encontrarse a sí mismo tan cansado de sentir, a preguntarse si la única forma de parar era dejar de sentir por completo. De crearse un caparazón de piedra tras una gran puerta de hielo, pues no dejó de estar en guerra, siendo el campo de batalla tanto su mente como su cuerpo. Una parte suya aprendió el amor, y la otra el resentimiento, ambas en lucha a muerte de un interminable duelo que bien le desgarraba en pedazos durante el amargo proceso. Aferrándose en lo positivo y en lo que creyó correcto intentó enterrar en vano a las sombras que acechaban desde dentro.

Pero nunca se van, siempre vuelven, siempre terminan alcanzando tanto al loco como al cuerdo. La cara y cruz, pensó por momentos, de todo viaje por este sueño. Que no es cuestión de combatir los demonios, sino de aprender a convivir con ellos para así aprender de sus lecciones primero.

Y como aspas de molino sacudidas por repentino viento comprendió los ciclos de la experiencia por los túneles del tiempo. Deambulando en ellos, desconociendo, que no es necesario dejar de estar vivo para llegar a sentirse muerto, pero ahora sabe que a veces se debe morir para volver a nacer de nuevo.

En este camino tan complejo, en este tránsito de la vida, aseguraron los últimos que le vieron que su corazón aún latía. Que continuaba luchando, creciendo...

Pero algo en él cambiado había, ahora volaba en alas de fuego.

lunes, 9 de abril de 2018

La rime d'un autre printemps

Desde aquella luminosa estadía,
quise quedarme siempre despierto,
para observar como dormías,
y cuidar de todos tus sueños.

Afrontar las pesadillas,
que estuvieran al acecho,
compartir noche y día,
tu carga de malos momentos.

Mientras volaba en la osadía,
de seguir amándote en secreto,
atrapado en la hechicería,
de nuestros labios en un beso.

Así cual loco equilibrista,
andando en nubes sobre el cielo,
me di cuenta que tenían,
cada curva de tu cuerpo.

Y entre ellas me perdía,
esperando esos momentos,
sobre los cuales escribía,
y que eran solo nuestros.

viernes, 6 de abril de 2018

Dolce ragazza chiamata primavera

Qué será el recordarte de repente dondequiera que me encuentre y sonría al escucharte o verte, sintiéndote como si estuvieras al lado, o quizá justo enfrente. El venir sin saber de dónde un abrazo junto al reflejo de tu cabello cuando la felicidad no se encuentra de paso. Las pinceladas de tristeza en los cuadros de buenos momentos por no ser compartidos con quien dejó una huella en el recuerdo, en sus playas de blanca arena, la misma que permanece imborrable por el tiempo y su marea.

Qué será el pensarte, en cómo te encuentras, en preocuparme, en si estarás viendo unas parecidas nubes o un similar oleaje, haciendo en tu mente un hueco a ese alguien que soñó compartir contigo de la vida sus montañas y valles.

Qué será, de qué forma explicarse, cuando para mí no has dejado de ser lo impronunciable, lo referente al echar de menos, a la nostalgia, a ese dolor silencioso e incesable, el de dos estrellas fugaces que coincidieron y que jamás distanciar sus rumbos debieron.

Qué pequeño sería eso de lo que hablo si pudiera ser escrito o mencionado, y es que por mucho que tras los años mis palabras hablen jamás podré expresar lo que por ti sentí, lo que por ti siento, la manera en que de mí formaste y formas parte.

Algunos lo llamarían amor, pero para mí es algo inefable.



sábado, 31 de marzo de 2018

Realidades incómodas

Cuanto más de todo se aprende,
de lo que se ignora más se es consciente,
todo lo inconcebible para la mente,
de lo que cada día nos envuelve.

Un teatro falso y decadente,
de egoísmo e intereses,
un baile de máscaras que conmueve,
los corazones de sangre inerte.

Control de masas en la gente,
que enfrenta al prójimo y al diferente,
a todo el que salga de la corriente,
de un pensamiento de esclavitud y muerte.

Durmiendo el poder que desde siempre,
yace en nuestras almas vivientes,
una luz que está presente,
en nuestro núcleo como especie.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Sic mundus creatus est

Los mitos y las leyendas,
le invitaron a amar la historia,
desvelando de cada cultura,
los pilares de luz y sombra.

A través de una sociedad enferma,
superficial y carente de forma,
como noche de apagadas estrellas,
en un mar de aguas pantanosas.

Buscador de la vida su esencia,
y el sentido de todas las cosas,
hallando en misterio y ciencia,
lecciones de épocas muy remotas.

Filosofía que da respuestas,
a la voluble ilusión del ahora,
comportamientos en la existencia,
de un reloj que no marca la hora.

Es la guerra de cada alma despierta,
y la de toda mente curiosa,
de querer trascender la consciencia,
en la evolución como persona.

lunes, 25 de diciembre de 2017

El eco de tu nombre

Cambié la mirada del chico risueño,
de ojos oscuros y penetrantes,
por algo curtido por los sentimientos,
aprendidos en tan arduo viaje.

La experiencia del laberinto sin dueño,
de extraños pasadizos en lo inefable,
tras las efigies de los guerreros,
que ya fallecieron en tales umbrales.

Sin sentirme vivo ni muerto,
llevo mi piel entre tatuajes,
siendo el único que puede verlos,
muestran todas tus palabras amables.

Son guardianas de nuestros momentos,
que sustituyeron a mi propia sangre,
con alevosía por la mente fluyendo,
tras el error de intentar olvidarte.

Pues cómo podría arrancarme del pecho,
lo que de mí mismo forma parte,
cómo podría negar todo aquello,
que jamás me hizo dejar de amarte.