sábado, 3 de junio de 2017

Aullidos del silencio

Dicen que la noche es para los amantes,
y quizá por eso me enamoré de ella,
no porque esté el brillo de tu mirada,
en cada una de las estrellas.

Dicen que no he vuelto a estar con nadie,
y quizá por eso busque a la luna llena,
no porque siga amando a la misma mujer,
que lleva tu nombre y tu silueta.

Dicen que he dejado de ser el mismo,
y quizá por eso nada me conmueva,
no porque dejara de escuchar tu risa,
desde aquella fatídica fecha.

Dicen que mi mirada está algo perdida,
y quizá por eso ya nada vea,
no porque sueñe a menudo despierto,
con tu más que anhelada presencia.

Con besar tu frente y acariciar tu piel,
con charlar juntos hasta que amanezca,
con el compartir todo el tiempo robado,
con seguir amándote hasta que muera.

jueves, 1 de junio de 2017

Bosques de papel


De cada espada y escudo roto,
surgirían lágrimas de ardiente fuego,
que unidas a tanta sangre vertida,
forjarían un frío corazón de hierro.

Atado a unas oscuras alas,
ofrecerían el más alto de los vuelos,
junto a una limpia mirada nueva,
hacia los más perdidos de mis fragmentos.

Como infinitas hojas de papel arrugadas,
cerca de una papelera de color cielo,
de uno completamente nublado,
de uno con lluvia y fuertes estruendos.

Donde en cada una de ellas,
escribí formas de decirte un te quiero,
pero ninguna pareció ser suficiente,
para ganarme a tu lado un humilde hueco.

miércoles, 19 de abril de 2017

Otras voces, otros ámbitos*

No hay conjunto de palabras,
ni las habrá durante el tiempo,
con las que pueda describir,
todo lo que he sentido y siento.

No importa lo mucho que escriba,
desde la inspiración de tantos momentos,
pues no existe ciencia ni libro,
que detalle lo que yo llevo dentro.

A través de mi conciencia,
dando vida a este prestado cuerpo,
volví a nacer en una tierra,
que me daba por más que muerto.

Andando sobre cumbres y playas,
y volviendo al gentío de ciudades y pueblos,
cualquier ambiente que resulta agradable,
me susurra lo mucho que te echo de menos.

Pues toda belleza que me es contemplada,
es la misma que la de tu recuerdo,
que si realmente existe un paraíso,
debe de estar sin duda inspirado en ello.



* Revisión del poema "Tierra de Magia", modificado y sustituido a fecha 01/06/2017
Intención de expresión intacta, cambios en morfología.

viernes, 7 de abril de 2017

Lejos de casa

En largos instantes al borde del infinito, en la quietud de la mente, al fundirse con el sonido ambiente o el silencio más estridente, cuando surge tu nombre irrumpiendo en el presente junto a lo que me convirtió en un humilde poeta por accidente. Desde hace tanto perdido en otro tiempo, un cosmonauta dado por muerto lanzando pensamientos sobre ti al viento, quien deseó contigo escribir un cuento a través de un camino por tierras de frondosos detalles y momentos. Que resumiría la vida a través de un sentimiento que llevaría tu nombre grabado como un lúcido sueño, que imaginaba nacer al conectar nuestras mentes con el primero de incontables besos saboreando nuestros labios mientras me envuelve la fragancia de tus largos cabellos.

Mientras la brújula del alma, estropeada, la misma que deseaba señalar el norte, pero desde que hubiste aparecido solo alcanzó a señalar tu nombre. Observando desde el barco que había surgido un nuevo faro que marcaba el horizonte, junto a una limpia y clara luna que iluminaría la larga noche y un sol mucho más caliente del que toda sombra se esconde.

Sobre recias mareas y carreteras que quiebran he seguido navegando bajo cielos de otros mundos sin llevar rumbo alguno.

Tan lejos de casa, tan lejos de ti.

jueves, 6 de abril de 2017

Solitude

Sigue siendo esa fiel compañera,
sin importar nunca la circunstancia,
presente de una u otra manera,
con su frío intenso cuando me abraza.

Sigue siendo quien más enseña,
en las reflexiones más profundas,
tanto en la paz como en la guerra,
a través de las luces más oscuras.

Una guía de naturaleza eterna,
que yace a mi lado desde la cuna,
a quien pregunté de forma abierta,
si para el amor existe una cura.

Aunque sé que es mi propia condena,
sin necesitar respuesta alguna,
es el sentir tanto hasta que duela,
el seguir queriéndote con esta locura.

jueves, 9 de marzo de 2017

Inveniam viam

Allí estaba, intimidante, erguido sobre su enorme tamaño como si quisiera tocar el mismísimo techo del mundo. Yo había llegado con el mismo objetivo, pero mi intento palideció al lado del suyo, como el de un pobre pajarillo que mueve sus alas apenas comenzando a aprender a volar mientras observa a los mayores surcar el cielo con gran maestría. Es difícil no sentirse empequeñecido a un nivel difícil de describir. Estar a su lado fue una experiencia buscada y digna de ser vivida, precedida por un ascenso durante el cual cada paso desde el comienzo hizo aumentar la sensación de estar en un viaje místico en cierta manera.

El aire que llenan los pulmones allí ha sido el más puro que he respirado nunca, despejando la mente, los pensamientos y los sentidos con cada aspiración, como una máquina a la que se le suministra un combustible limpio y renovado que la hace funcionar tal y como debería desde su diseño original. A lo lejos no tardé en contemplar a las nubes acariciar las cimas de otras montañas para luego precipitarse por los grandes valles, nubes que cada vez quedaban más bajas a la vista conforme continuaba el sendero, pues literalmente me encontraba por encima de ellas. Algunas partes del tramo son cómodas, caminos de piedra acomodados para el caminante, mientras que otras partes del mismo invitan a subir con calma y cuidado.

La altura es tal que el trayecto atraviesa dos zonas casi tan distintas entre sí como el día de la noche dependiendo del lado del monte por el que se esté cruzando. El recorrido inicial apareció tranquilo, lleno de bonitas flores junto a un ambiente calmado bañado por el sol del mediodía. La otra parte, sin disminuir en belleza, estaba poblada por capas sombrías, oscuras cuevas, y de cara a fuertes vientos que hacían danzar a los incontables pinos mientras entonaban su característica melodía. Una melodía que hace entrar en un ligero trance e infunde respeto hacia posibles peligros de mal tiempo que puedan estar al acecho. Como ambas caras de una moneda todo aquello me pareció un viaje por el lado luminoso y oscuro de uno mismo y de la vida.

viernes, 27 de enero de 2017

De lo que no suele decirse

Atraído como frías manos a una fogata de invierno, sintiendo arder cada rincón prohibido de tu templo, junto a caricias navegando en ellos como una fuente que llena de vida al sediento. Buscando el tesoro de tu placer mientras me hundo contigo a besos, en la perdición para un hombre que se creía cuerdo, llevándonos a un descenso a la locura, a nuestro animal más interno, en una lujuriosa danza de nuestros cuerpos dejándonos llevar como salvajes de otros tiempos. Unidos sin descanso, siendo del día y la noche sus dueños, fundidos en uno solo por el más fuerte de los deseos, el de vernos reflejados en nuestros ojos mientras alcanzamos el éxtasis más extremo. Creando juntos un momento perpétuo, creando juntos un momento eterno.

La de veces que en mi mente, de mil y una formas el amor habíamos hecho.

lunes, 23 de enero de 2017

Radio de medianoche

Es como si hubiera ocurrido ayer,
no importa cuanto pase el tiempo,
quedó tan fuerte grabado en la piel,
donde allí hubo aquel sentimiento.

El mismo que grita al anochecer,
lo que no fue dicho en su momento,
junto al dolor que vi nacer,
que rasga sobre mi el oscuro cielo.

Bajo estas noches que escucho llover,
por muy despejado que esté el firmamento,
pues cada calle me hace ver,
lo que tú me grabaste a fuego muy lento.

Y esa parte que quiso volver,
le susurra a la otra que me rompe por dentro,
que aún después de todo ese arder,
el amor por ti sigue surcando el viento.

A cada paso que me hace seguir,
en cada solitario y nocturno paseo,
el sintonizar la radio que me habla de ti,
y donde suenan canciones sobre lo nuestro.

domingo, 15 de enero de 2017

Eco de un recuerdo robado

La buscó con la mirada entre todos los presentes nada más llegar y no tardó en reconocerla, allí estaba, esperándole. La luminosidad era radiante, propia de una despejada media mañana muy cerca del mediodía, teniendo en su conocimiento que asistía a una especie de celebración donde se organizarían bailes y comidas. Era la primera vez que se veían, o eso creyó, aunque la sensación de que ya se conocían desde mucho tiempo atrás era muy latente, la misma sensación que expresaba poderosamente un anhelado y deseado encuentro.

Al mirarla todo el entorno pasó a un segundo y difuso plano como si nada más importase, pudiendo observar con nitidez su alegre y brillante rostro, su cabello, la forma en que iba vestida, mientras le devolvía con dulzura la mirada diciéndole con ella: «por fin estás aquí, deseaba tanto verte». Él se acercó a paso ligero invadido hasta el más mínimo pedazo de su ser por un sentimiento para el cual la palabra amor se quedaría insuficiente para hacerle justicia a la hora de describirlo.

Se dijeron todo el uno al otro a pesar de que no hubo palabra alguna entre ambos. Al mismo instante de estar justo frente a frente se inclinó de forma ligera, entregando un tierno y suave beso en la comisura de los labios de ella al mismo tiempo que entrecerraba sus ojos con la única visión de sus cabellos intensamente iluminados por el sol. Deseó con su mano derecha acariciar cariñosamente su mejilla, pero solo terminaría alcanzando el vacío.

El sueño no duraría lo suficiente.

sábado, 7 de enero de 2017

Náufrago de ti

A los días de nuestras vidas cruzarse,
sin saberlo había comenzado a amarte,
donde cada momento compartido contigo,
forjó la visión de no dejar de pensarte.

Pues de tu persona nacerían mis versos,
que irían destinados para recordarte,
que de tus ojos vinieron los sueños,
que me convertirían en un navegante.

Impulsado por el mismo deseo,
de acompañarte en el más largo viaje,
el que duraría toda una vida entera,
en el cual no dejaría jamás de adorarte.

Alimentando nuestros pensamientos,
de llegar donde nadie hubo llegado antes,
surcando juntos el nuevo mundo,
que forjarían nuestros montes y valles.

Convirtiéndome para ti en bálsamo,
cuando amargos momentos te amenazasen,
para compartir contigo cualquier dolor,
y estar a tu lado sin importar lo que pasase.

viernes, 6 de enero de 2017

Tabula rasa

Observaba un pequeño orbe azulado sobre un manto de oscuridad salpicado de pequeños puntos brillantes de diversas intensidades. El orbe aumentaba su tamaño paulatinamente mientras dejaba ver unos girones blancos recorriendo su superficie a una velocidad casi imperceptible así como unas manchas de color verduzco y marrón. Su velocidad de crecimiento fue aminorando hasta detenerse con la misma suavidad con la que se hubo estado expandiendo, justo cuando ocupó prácticamente todo el tamaño de aquella gran ventana, que no parecía estar sujeta a pared alguna, desde donde tenía fija su mirada. Ahora que se veía con más detalle pudo apreciar las grandes proporciones de aquel objeto, así como sus colores iniciales divididos ahora en cientos de tonalidades diferentes.

—¿Qué es lo que más te gusta de estar aquí arriba? —le preguntó una voz de la cual no era visible su procedencia.
—El silencio, creo que podría acostumbrarme a él.

Habló bañado por un sentimiento de fascinación acorde a la sensibilidad emocional de la que estaba dotado.

—Es maravilloso, su existencia es un milagro en este rincón —continuó—. ¿Cómo lo llaman?
—Tierra.
—¿Tierra?, curioso nombre teniendo en cuenta que son los mares y los océanos lo predominante al observarlo.

jueves, 5 de enero de 2017

Crónicas de Aodren: Revelaciones


Un tacto áspero y pétreo sobre la palma de sus manos y parte de sus piernas le hizo abrir los ojos y alzar la mirada. Bajo él se extendía una vasta llanura de gravilla oscura como el carbón, que escupía humaredas de colores verdosos y azulados desde diversos huecos en la tierra esparcidos sin orden alguno. A pocas decenas de metros a ambos lados se alzaban riscos de grandes y negras rocas de diversos tamaños y formas. Parcialmente retorcidas, parecían víctimas mudas de una erosión brutal y desconocida.

El lugar formaba el panorama de una especie de valle, en el cual no supo saber si era día o noche al no distinguir cielo alguno. Con gran dificultad se alzó sobre sus piernas y comenzó a caminar hacia delante con la única intención de, no sin cierto sobrecogimiento, otear el entorno en el que se encontraba.

Después de largo rato de cansados y dolorosos pasos a pies desnudos, rodeado del más ruidoso de los silencios, comenzó a perfilarse en su vista no demasiado lejos una enorme montaña sobre una llanura algo elevada. El valle parecía llegar a su fin. Aumentó el ritmo de sus pasos no sin un menor castigo de dolor, continuando la marcha pensando que desde allí podría obtener una mejor visión de toda la zona. El gran macizo, formado por la misma gravilla y rocas de las que estaba forjado el valle, le intimidó, pero mucho más lo hicieron las figuras que aparecieron cerca del comienzo de la ladera más cercana. Llegaban desde un desconocido lugar más allá del horizonte, desde su derecha, moviéndose lentamenta hacia la elevación para ascender a través de un camino que aún permanecía oculto a su vista.

miércoles, 4 de enero de 2017

Dioses del siglo XXI

Extendieron sus múltiples zarpas,
a través de muchos nombres,
corrompiendo a todas las almas,
que escucharon sus canciones.

Creyéndose omnipresentes,
envenenaron los corazones,
prometiendo ser omnipotentes,
a quienes sacrificaran sus valores.

Nuevos dioses hubieron nacido,
en la mente negra de los hombres,
esclavizándolos en el deseo,
por encima de todo lo que conocen.

La corrupción bajo su sombra,
haría nublar a las razones,
que apagaría a la humanidad,
y crearía monstruos en su nombre.

martes, 3 de enero de 2017

Crónicas de Aodren: El retorno de Ceneo (III)

(Final y continuación de El retorno de Ceneo (II))
(Consultar la cronología)

Sintió su interior a punto de desmoronarse en miles de pedazos como un viejo templo de erosionadas columnas durante un intenso terremoto. La mente se le nubló invadida por pensamientos que no quería escuchar. Los párpados le pesaban tanto que no pudo evitar caer paulatinamente en un estado de somnolencia hasta que un crujido seco e intenso muy cercano frente a él penetró en sus oídos cortando el presente como la hoja de una espada recién afilada en la carne de un desdichado. Volvió a la no menos extraña vigilia.

Allí se alzaba un hombre de edad y estatura medias. Ojos ligeramente rasgados, de cabello tan corto que parecía casi estar desprovisto de él de no ser por una ligera sombra, portador de una fría e inexpresiva mirada mientras se acariciaba una cuidada barba no demasiado poblada con su mano izquierda. El estar ataviado con unas prendas ligeras de cuero y tela a modo de túnica, unido a una complexión no demasiado corpulenta, le daban un aire de cierta fragilidad. Un aire engañoso para cualquiera que fuera lo suficientemente ingenuo como para subestimarle.

El aparecido levantó con su otra mano un bastón que tenía adelantado, el cual sujetaba firmemente clavado en la tierra entre un puñado de hojas y ramas secas dejando salir con ello pequeños crujidos. Despejó cualquier duda de que la interrupción del trance del guerrero hubiera sido intencionada. El bastón pasó a estar sujeto con la misma firmeza tras su espalda dejando ver que le sobrepasaba su propia estatura holgadamente, dejando claro que su finalidad era más como arma que como típico complemento de apoyo para alguien con problemas a la hora de andar.

—Mírate, estás en un estado lamentable —habló el enigmático visitante.
—¿Le conozco?
—No, pero yo a ti sí. Mi nombre es Siddhartha —se inclinó ligeramente a modo de saludo.

El telón de la noche ya estaba casi encima. La brisa de aire templado que anteriormente había paseado por su cuerpo se había ido convirtiendo en un frío viento de gélido abrazo. Instintivamente dirigió su mirada hacia donde había dejado la coraza para equiparse de nuevo, lo que le hizo percatarse de una desagradable sorpresa, dicha pieza de armadura ya no estaba allí, había desaparecido. Poco tiempo bastó para darse cuenta de que lo mismo le deparó a sus dos armas mayores, el tronco del árbol lucía desnudo sin el hacha que había dejado allí apoyada en su tronco y la espada larga ya no estaba en su mano. «¿Cómo ha podido desaparecer sin que lo notase?», se preguntó atónito sobre esta última.