viernes, 25 de diciembre de 2015

Quinto elemento

Como infinitos caudales de agua nacientes,
surgieron en mí las razones para quererte,
alcanzar ese mar que baña tu mente,
traer la lluvia que tiñe campos de verde.

Poseído por sangre alterada al solo verte,
que fluye desde el volcán de mi pecho ardiente,
bombeando una lujuria constante y creciente,
junto al silencio que guarda tu mirada presente.

Con la brisa que camina ya desde el oeste,
donde la rosa de los vientos señala hacia poniente,
el mismo lugar donde el sol ahora duerme,
y presta su calor para que algo de ti me llegue.

Aunque su amante la luna despertará muy en breve,
portando un espejo para que luego yo recuerde,
la noche que bajo ella para nosotros fue diferente,
y las estrellas retomen la cuenta, y cuenten.

Cada uno de los días que a mi lado desearía tenerte.

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