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Sin rumbo ni destino

Mirando desde la ventana,
mientras mis ojos se empañan,
recuerdo que las cosas cambian,
sin avisar antes de nada.

Y son las cosas que echas de menos,
las que se guardan en bonitos recuerdos,
las mismas que van quemando por dentro,
porque sabes que no volverán en el tiempo.

Pero luego me calmo y pienso,
lo desconocido que es el mañana,
donde se esconden nuevos cuentos,
y desafíos para plantar batalla.

Es hora de cerrar la ventana,
y dirigir mis pasos hacia la puerta,
mirar al frente con esperanza,
con una pequeña y simple maleta.

Pues estoy cansado de esperar,
de sacrificarme por los demás,
pues ya me ha susurrado el viento,
y me ha dicho que ahora es mi momento.

No me busques ni me esperes,
aquellos que me conocen me encontrarán,
y quizá algún día cuando pienses,
sabrás todo lo que por ti llegué a pasar.

Mi viaje comienza con este paso,
sin rumbo ni destino fijado,
con el viento como mi hermano,
y aquellos a quienes importo a mi lado.