martes, 11 de enero de 2011

Pienso, luego existo

¿Se podría definir a día de hoy qué es la existencia?, ¿en qué consiste la vida?, ¿y la capacidad del ser humano en tener conciencia de sí mismo?

Estas y otras cuestiones filosóficas se abordan en una gran película de animación que he vuelto a ver hace poco, Ghost In The Shell. Recordando buenos y viejos tiempos, pues la primera vez que la ví hará ya la friolera de más de 10 años. La película está ambientada en un futuro propio de la ciencia ficción, donde los implantes cibernéticos y la inteligencia artificial están a la orden del día.

¿Qué ocurriría si un ser dotado de inteligencia artificial cobrara conciencia de sí mismo?, que llegara a plantearse las mismas cuestiones sobre la existencia que cualquier ser humano podría hacerse. ¿Se le podría a ello denominar creación de vida, hasta qué punto dejaría de ser un ser artificial o no cuando llegara el punto que ni siquiera pudiera distinguirse de una persona?, ¿qué clase de seres podrían nacer de un mundo así?

Otro de los temas interesantes que se tratan es la predisposición genética del individuo frente a los recuerdos y vivencias generados como respuesta al entorno social que le rodea, a la hora de moldear el carácter único de la persona. Algo que en psicología se conoce muy bien. ¿Y si se pudieran insertar recuerdos falsos en una mente?, ¿cómo llegar a distinguir lo que es real de lo que no?

Pensando en todo esto inevitablemente me vienen a la mente películas como Dark City o Matrix, las cuales salieron años más tarde. No me extrañaría nada que esta película de animación sirviera de inspiración para esas producciones.

Con todo esto Ghost In The Shell muestra un futuro que, aunque pertenezca a la ciencia ficción a día de hoy, podría perfectamente dejar de serlo dentro de unas centurias. Y quién sabe lo que podría llegar más allá de esos confines, cosas que podrían parecer maravillosas e increíbles, pero con un lado realmente oscuro y aterrador en las manos/mentes equivocadas. Y ya sabemos cómo de oscuro, cruel  y manipulador puede llegar a ser el ser humano.

Aunque, ¿no vivimos ya en una realidad constantemente distorsionada que es la que nos llega a través de los diversos medios de comunicación, el consumismo desproporcionado y una era digital cada vez más en alza?

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