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El Ragnarök

A través de un onírico viaje mediante la lectura sobre la mitología nórdica, me topé con una de las profecías más fascinantes acerca del fin del mundo. El Ragnarök. Sin duda una palabra que puede resultar muy conocida para muchos, pero como en mi caso, sí desconocidos por completo los detalles acerca de ello.

Ragnarök (cuyo significado es "destino de los dioses") es la batalla del fin del mundo, la cual será supuestamente emprendida entre los dioses, los Æsir, liderados por Odín y los jotuns liderados por Loki. No sólo los dioses, gigantes, y monstruos perecerán en esta conflagración apocalíptica, sino que casi todo en el universo será destruido.


Según cuenta la profecía, "el Ragnarök será precedido por el Fimbulvetr, el Invierno de Inviernos: tres inviernos sucesivos se seguirán uno a otro sin verano. Como resultado, explotarán los conflictos y las peleas, y todos los mortales desaparecerán.

Después de una persecución perpetua, el lobo Sköll y su hermano Hati finalmente devorarán a la diosa Sól y a su hermano Máni, respectivamente. Las estrellas desaparecerán de los cielos, sumiendo a la tierra en oscuridad.

La tierra se estremecerá tan violentamente que los árboles serán arrancados de raíz y las montañas caerán; cada unión y cada eslabón se romperá y se separará, liberando a Loki y su hijo, el lobo Fenrir. El terrible hocico de este lobo se abrirá tanto, que la parte inferior de su quijada raspará contra la tierra y la parte superior de su quijada ejercerá presión contra el cielo. Las llamas bailarán en sus ojos y saltarán de sus fosas nasales.

Eggthér, el vigilante de los Jotuns, se sentará en su tumba y rasgará su arpa, sonriendo severamente. El gallo rojo Fjalar cantará a los gigantes y el gallo de oro Gullinkambi cantará a los dioses. Un tercer gallo, de color rojo óxido, levantará a los muertos en Hel.

Jörmundgander, la serpiente de Midgard, se levantará del lecho profundo del océano para dirigirse hacia la Tierra, torciéndose y girando en furia sobre sí misma, causando que los mares se alcen y azoten contra la tierra. Con cada respiración, la serpiente arrojará veneno, salpicando la Tierra y el Cielo con él.

De las tierras del este, el ejército de Jotun, conducido por Hrym, saldrá de su hogar en Jötunheim y navegará la espantosa nave Naglfar (fabricada con las uñas de hombres muertos), que serán liberados por el tsunami y la inundación, hacia los campos de batalla de Vigrid.

Desde el norte, una segunda nave fijará sus velas hacia Vigrid, con Loki, ahora desatado, como timonel, y los horrorosos habitantes de Hel como peso muerto.


El mundo entero estará en guerra, el aire temblará con los ruidos, fragores y ecos. En medio de esta agitación, los gigantes de fuego de Muspelheim, conducidos por Surt, avanzaran hacia el sur y romperán en dos el propio cielo, cerca de Vigrid, dejando todo a su paso quemándose en llamas. Mientras cabalgan hacia Bifrost, el puente del arco iris, éste se agrietará y se romperá detrás de ellos. Garm, el perro del infierno frente a Gnipahellir, también conseguirá liberarse. Él se unirá a los gigantes de fuego en su marcha hacia Vigrid.

De esta manera, todos los Jotuns y todos los habitantes de Hel, Fenrir, Jormundgander, Garm, Surt y los hijos ardientes de Muspelheim, se reunirán en Vigrid. Todos ellos llenarán el vasto terraplén que se extiende a ciento veinte leguas en cada dirección.

Mientras tanto, Heimdal, siendo el primero de los dioses que verá a los enemigos acercarse, soplará su cuerno Gjallarhorn, que sonará con tal ímpetu que será oído a través de los nueve mundos. Todos los dioses despertarán e inmediatamente se reunirán en consejo. Después Odín montará Sleipnir y galopara a la morada de Mimer para consultarle por acerca de la esperanza de su pueblo y de él mismo.

Entonces, Yggdrasil, el árbol del mundo, se sacudirá desde la raíz a la punta. Todo en la tierra, el cielo y Hel temblará. Todo los Æsir y Einherjer se pondrán sus vestimentas de batalla. Este extenso ejército (432.000 Einherjer - 800 de cada una de las 540 puertas del Valhalla) marchará hacia Vigrid y Odín cabalgará al frente, usando un casco de oro y una faja brillante, sacudiendo a su lanza Gungnir."


"Se quemará al mundo entero con fuego. La muerte llegará a todos los seres en la Tierra. El sol se apagará y las estrellas desaparecerán de los cielos. Surgirán vapores tóxicos y las llamas estallarán, abrasando el cielo con el fuego. Finalmente, la tierra se hundirá en el mar.

Después de la destrucción, una tierra nueva emergerá del mar, verde y justa. Los cereales madurarán en los campos que nunca fueron sembrados. El prado Iðavöllr, en el Asgard ahora destruido, no habrá sucumbido al final de todo. El sol reaparecerá como Sól, ya que antes de ser tragada por Sköll, habrá dado a luz a una hija, idéntica a ella. Esta hija virginal reanudará el camino de su madre en el nuevo cielo.

Unos cuantos dioses sobrevivirán a la dura prueba, así como dos seres humanos que también escaparán a la destrucción. En este mundo nuevo, la maldad y la miseria no existirán más, y los dioses y los hombres vivirán juntos en paz y armonía."


Y así acaba la profecía. Sin duda alguna intentar imaginarse una confrontación de tales proporciones es algo más que épico. Durante una primera lectura todo puede parecer realmente fantasioso, pero algunos eventos como los inviernos seguidos sin verano, los gases tóxicos, la ocultación del sol y las estrellas, los terremotos y tsunamis o el fuego arrasando gran parte del planeta... , bien que me recuerdan a las características de algún cataclismo nuclear, o bien un cataclismo natural provocado por diversos desastres ecológicos, cambios en el clima, el mismísimo impacto de un meteorito en nuestro planeta o quién sabe cuántos fenómenos más (provocados incluso por el propio ser humano) que podrían encajar y dar lugar a un apocalipsis de tal magnitud.

¿Y si algunos mitos o profecías como este fueran premoniciones acerca de un fin de la humanidad?, sería especular y fantasear demasiado, pero también es cierto que desconocemos tanto del mundo antiguo y del mismo mundo que nos rodea (y más aún hacia dónde nos dirigimos como especie, quizá a una propia autodestrucción) que... ciertamente, es imposible asegurar nada. Sí tengo claro que llegar a poder revivir ese  idílico renacimiento del que se habla al final, en el cual no existiría la maldad ni la miseria, sería algo maravilloso.

Sea como sea, este pequeño fragmento de la mitología nórdica me ha fascinado por completo.