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Dime que hay un mañana

Mírame a los ojos,
entra y mira mi alma,
dirígeme tu mirada,
dime que hay un mañana.

Te siente mi corazón,
buscándote a cada instante,
anhelando tu calor,
tu presencia reconfortante.

Algo que desconozco surgió,
piezas de un puzzle sin acabar,
tu confianza se desvaneció,
y de mí te ha hecho apartar.

Y navego a la deriva,
intentándome explicar,
como sin pruebas ni hechos,
has podido de mí desconfiar.

Recordando el cielo negro,
los relámpagos a mi alrededor,
la oscuridad me hacía un cerco,
pero yo solo escuchaba tu voz.

Jamás tuve un error que ocultar,
pruébame qué es lo que está mal,
antes de mi alma sentenciar,
y salvarme de este oscuro malestar.

Mírame a los ojos,
te quiero más que a nada,
entregué mi corazón y mi alma,
por favor, dime que hay un mañana.